Reclaman garrafa social

Reclaman garrafa social
Vecinos pasan la noche haciendo largas filas en las expendedoras para conseguir una unidad a precio económico.
Vecinos que adquieren garrafas sociales en la ciudad, al igual que en otras localidades del interior, realizan largas filas desde la madrugada para conseguir los envases de 10 kilos que se venden a 16 pesos. Quienes amanecen en las expendedoras para comprar las unidades, reclamaron al Gobierno incrementar la cantidad de garrafas ya que los disponibles son insuficientes en relación con el número de familias que las demandan.

En la empresa situada sobre ruta 9 y en el barrio Cuyaya, las familias y vecinos empiezan a realizar las filas desde la madrugada del día anterior para conseguir la garrafa social a 16 pesos, precio acordado por convenio entre Nación, Provincia y municipios. En la expendedora cercana a Río Blanco, son alrededor de 300 las personas que llegan para adquirir su garrafa. En el lugar sólo se venden 200 tubos según los vecinos, por lo que a muchos se les entregan números para acercarse en la jornada siguiente, aunque pasaron la noche en el lugar. Durante la semana pasada muchos vecinos expresaron su malestar por el sistema de ventas, por ejemplo Amancia Girón -vecina de la Capital- manifestó que hay personas mayores que llegan desde barrios alejados a las 2 de la madrugada, y que aún así no consiguen garrafas sociales. “No sabemos si realmente se terminan o no quieren vender”, manifestó Girón.

Los vecinos que no cuentan en sus hogares con gas natural, dicen no saber la razón por la cual muchos se quedan sin su garrafa a precio social, por lo que reclamaron al Gobierno acordar mayor cantidad de unidades para la venta, o bien que la empresa realice controles más rigurosos y sólo venda una garrafa por persona, solicitando indefectiblemente el DNI. “Estoy desde las dos y media esperando, y nos vamos con las manos vacías. Queremos que entreguen más garrafas para no esperar tanto, o que puedan vendernos todo el día, porque sino tenemos que hacer fila toda la noche. No sabemos por qué venden tan pocas garrafas”, dijo una vecina de Punta Diamante, Micaela Aguilar.

La situación aún es más complicada en el barrio Cuyaya, en donde la expendedora entrega menos unidades y por tanto la gente debe hacer filas desde más temprano, incluso desde las 20 horas del día anterior. Los vecinos indicaron que por día se venden alrededor de cien garrafas, pero la demanda supera ampliamente este número desde hace un mes atrás. “En otros lugares nos cobran 110 pesos las garrafas y no nos alcanza. Tendrían que entregar más garrafas sociales para que uno no se amanezca esperando, pero no podemos reclamar nada porque después no nos quieren vender”, dijo uno de los compradores solicitando al Gobierno llegar a un nuevo acuerdo para que los vecinos no pasen la noche haciendo filas en las expendedoras.

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