Dice que un tercio de las redes ya cumplió más de 50 años (vida útil promedio) y que no hay forma de conseguir financiamiento para renovarlas. Para enfrentar el problema, necesita entre $70 y $90 millones de pesos.
Böhm especificó que la empresa estatal de aguas necesita contar con un recurso extra de entre 70 y 90 millones por año para empezar a cambiar el 33 por ciento de las redes secundarias y terciarias, las cuáles han superado los 50 años de antigüedad, que es el promedio de vida útil para estos elementos.
El funcionario dejó liberado al Poder Ejecutivo y los legisladores el mecanismo de financiamiento. Pero aclaró que el plan es urgente y dijo que la plata tiene que salir de la Provincia, ya que no existen créditos nacionales o internacionales para cubrir esta necesidad.
La propuesta de Böhm es cambiar los caños viejos a un ritmo del 2 por ciento por año, para que en los próximos 50 se renueve completamente la red.
Según el presidente de Aysam, legisladores y funcionarios se tienen que poner a trabajar en el mecanismo de financiamiento provincial. En este sentido sugirió varias vías: que se fondee la inversión con el dinero del juego oficial (que parcialmente solventa programas de salud), que se cree un impuesto o que se incorpore a las facturas un aporte especial para pagar las obras.
"Lo dije en la Legislatura y lo repito: tenemos un grave problema. No consigo que me financien este tipo de operaciones y esto se está haciendo impostergable. De algún lado tienen que salir los fondos", afirmó.
Reclamos. El mal estado de las redes es uno de los principales orígenes de reclamo a la empresa mendocina de aguas, que fue reestatizada en 2010 en medio de fuertes críticas a la gestión de una empresa francesa. Constantemente se rompen los caños y eso provoca quejas en los departamentos. Enojo qué Aysam "atiende como se puede", indicó su titular, ya que no hay "fondos genuinos" para solucionar el problema.
Böhm explicó que en algunos casos los caños directamente han desaparecido y en su lugar se formaron tubos naturales con la sedimentación, que se emplean como su fueran tuberías. Pero en otros casos, los caños viejos se hunden y obligan a remplazarlos por tuberías nuevas, inversión a la que se suman otras obras complementarias, como volver a hacer la carpeta asfáltica.
El funcionario indicó que hace poco Aysam tuvo que remplazar 600 metros de caño en San Rafael sacando el dinero del presupuesto de la empresa, que está en rojo. También tuvo un problema similar en la zona de La Colonia, en Junín, aunque en ese caso fue solucionado con la colaboración del municipio.
El inconveniente es que el modelo de cooperación entre Provincia y municipio no se da en todos lados. "Hay comunas que toman conciencia del problema y ayudan a solucionarlo, pero hay otras, las menos, que no", expresó Böhm.
Tarifa. El panorama se agrava si se le agrega el déficit operativo de Aysam.
Para enfrentar el rojo en las cuentas, el Estado provincial aporta todos los meses 4 millones de pesos a la empresa. Esto reduce el déficit mensual de 5,8 millones de pesos a 1,8 millones.
Pero la solución de fondo para el déficit es otra, según el presidente de Aysam. Aunque sea electoralmente incorrecto, Böhm considera que se tienen que aplicar aumentos urgentes (antes de fin de año, dijo la semana pasada en la Legislatura) que permitan una "convergencia" entre la recaudación y los gastos. Es decir, para que el usuario mantenga a la empresa.
"La ley 8270 de 2011 establece la convergencia tarifaria y dispone de cuatro aumentos semestrales para lograr este equilibrio. Pero sólo se han aplicado dos aumentos", indicó al respecto.
Las subas acumuladas permitieron elevar más de 60 por ciento la tarifa, pero para el titular de Aysam, eso no fue suficiente. "Los informes del EPAS decían que el aumento tenía que ser del 58 por ciento, pero el Ejecutivo autorizó el 25,4", explicó sobre el último aumento.
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