Lo afirmó Horacio Quiroga, luego de ratificar que vio contar 7 millones de dólares enviados por el ex presidente.
Quiroga declaró durante más de cuatro horas ante el juez federal Sebastián Cassanello en el marco de la causa por lavado de dinero derivada de las denuncias públicas que realizaron Federico Elaskar y Leonardo Fariña, luego arrepentidos.
Quiroga (62) es un experto en energía. Presidió las petroleras Epsur y Misahar, concesionarias de siete áreas petroleras de exploración en Santa Cruz, hasta fines de 2010, cuando fue echado del conglomerado de Báez. El nexo con el empresario fue el presidente de Austral Construcciones, Julio Mendoza. Pese al escándalo, Quiroga se mantuvo en silencio durante todo este tiempo. Recién rompió el silencio la semana pasada en una entrevista con la revista Noticias, y luego apareció en Periodismo para Todos. Pocas horas después fue desalojado del departamento que ocupaba en Puerto Madero desde que era directivo de las empresas de Báez. Según dijo en la entrevista con Noticias, y ratificó ayer en Comodoro Py, el detonante para hablar fue una nota de Clarín (publicada el 17 de mayo), donde allegados a Báez lo acusaban de un supuesto faltante de 3 millones de pesos, detectado por una auditoría.
Ayer, antes de ingresar a Tribunales, tras un viaje relámpago a Uruguay, Quiroga destacó que no participa en política y se desligó del manejo financiero de las empresas del empresario K. “Voy a ratificar todo lo que dije (en Noticias), pero nunca hice una orden de compra ni firmé un cheque”, declaró ante los medios. Sobre el aporte de 7 millones de dólares que habría realizado Kirchner en octubre de 2010, Quiroga dijo que “fue una alegría” porque les permitió realizar las inversiones postergadas en Santa Cruz. El dinero habría llegado a la empresa de Báez por intermedio de Osvaldo San Felice, socio de Máximo Kirchner y uno de los mejores amigos del ex mandatario. La reunión donde se realizó el recuento del dinero tuvo lugar en una oficina del sexto piso del edificio ubicado en Pasaje Carabelas al 200. También habría estado presente Báez y Diego Rojas Mónaco, por entonces vicepresidente de las petroleras. Ante el juez, Quiroga no fue tan contundente. Según fuentes judiciales, afirmó que no puede determinar el “monto exacto” del dinero que habría enviado Kirchner, según se desprende de una conversación entre Báez y San Felice de la que él fue testigo.
Horas antes de declarar en la Justicia, Quiroga -catalogado como un arrepentido- se entrevistó con la diputada Elisa Carrió. “Mis reportes se dirigían solamente a los accionistas Báez y las indicaciones y órdenes las recibía Báez de Néstor Kirchner ”, dijo delante de un escribano. Carrió escuchó las acusaciones y ayer, más temprano, decidió presentar la declaración completa ante los jueces Cassanello y Ercolini, que investiga otra causa sobre asociación ilícita.
Las declaraciones de Quiroga, quien dijo que tiene temor por su seguridad, sorprendieron a Lázaro Báez, con quien mantiene un juicio laboral millonario. “No puede explicar los balances que firmó siendo presidente de las empresas”, dijeron allegados al empresario patagónico.






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