El juez de Garantías le denegó el beneficio al entender que podría entorpecer la investigación y habría peligro de fuga
Jorge Cristian Martínez Poch, el hombre que fue detenido bajo sospecha de secuestrar, golpear y vejar a una abogada platense, y ahora quedó formalmente imputado de corromper y abusar de sus dos hijas cuando eran menores de edad, seguirá detenido. La resolución la adoptó el juez de Garantías Jorge Moya Panisello al rechazar ayer al mediodía el pedido de excarcelación que había presentado la defensa del acusado, según informaron fuentes judiciales. Voceros de tribunales señalaron que el magistrado le denegó la libertad al considerar que, en el marco de una hipótesis condenatoria, la pena en expectativa prevista (que rondaría los 20 años de cárcel) no permitiría dejar en suspenso la medida. Por tal razón, el juez entendió que existen peligros procesales de fuga o de “entorpecimiento probatorio” que podrían afectar el normal desarrollo de la investigación. De esta manera, Moya Panisello rechazó el pedido que el abogado oficial Ricardo Alberto Fuente había presentado la semana pasada para que excarcelen a Martínez Poch. Tras esa medida, el acusado continuará alojado en la Alcaidía Roberto Pettinato, de ruta 36 y 47. ENCUADRE LEGAL Sobre el encuadre legal del caso, el fiscal platense Marcelo Romero que lleva adelante la investigación explicó a la prensa que “la imputación es muy grave” y explicó que el hombre se encuentra acusado de “privación ilegal de la libertad calificada” delito al que luego se le sumó “corrupción de menores y abuso sexual gravemente ultrajante a las victimas”. En este sentido, precisó que “la corrupción es calificada por el vínculo, por violencia e intimidación” y en el caso del abuso sexual “gravemente ultrajante” por tratarse de sus hijas. “NUNCA VISTO” “Casos como este, por lo menos en mi carrera, nunca había visto”, lamentó el fiscal. En cuanto a las denuncias previas que involucraban a Poch, el funcionario señaló que “tenía una persona allegada, amiga o contacto en el área de reconocimientos médicos de la policía”. “Aparentemente el señor le brindaba información sobre las señoras que iban a ser revisadas por los médicos después de la denuncia y él (Poch) las volvía a intimidar para que retiraran la denuncia o directamente negaran los hechos”, añadió. El fiscal lamentó que “cada vez” hay “mas denuncias” por violencia de género, un delito que “crece”, aunque destacó que “también es cierto que el Estado esta dando nuevas respuestas y adaptándose a esta nueva realidad criminal”. Hay que recordar que anteayer Martínez Poch fue trasladado hasta los tribunales platenses para declarar ante el fiscal Romero por los nuevos cargos que le imputaron. Ingresó al despacho de Romero a la hora prevista: a las 16 en punto se presentó con un buzo azul, gafas turquesas y la barba entrecana, crecida. Por sugerencia de su defensor oficial se negó a declarar ante el funcionario judicial y tampoco respondió a las preguntas de los periodistas, manteniendo la boca cerrada y el gesto imperturbable. Mientras tanto, se adelantó que la próxima semana será sometido a pericias y entrevistas con especialistas con las que se busca elaborar un perfil psicológico del sospechoso (ver recuadro). El testimonio de la abogada Vanessa, de dos hijas del sospechoso y varias mujeres que se presentaron ante la Justicia llevaron a los investigadores a delinear el patrón de presunta violencia y manipulación que al parecer desplegaba Martínez Poch en sus relaciones con el sexo opuesto.
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