Tras enfrentar otra contraofensiva de las fuerzas de Khadafy, llamaron a la ONU a intervenir; el líder libio lanzó otro discurso desafiante
"Llamamos a la ONU y a cualquier país que apoye la revolución del 17 de febrero [día en el que se inició el levantamiento] a lanzar ataques aéreos sobre lugares y posiciones de los mercenarios" reclutados por el gobierno, declaró el principal vocero de los disidentes, Abdelhafez Ghoqa, en una conferencia de prensa en Benghazi.
"Níger, Mali y Kenya envían tropas a Libia. Nuestro ejército no puede lanzar ataques contra mercenarios, por su papel defensivo -recalcó Ghoqa-. Es diferente un ataque aéreo estratégico que una intervención extranjera, que rechazamos".
Los rebeldes tomaron la decisión de solicitar la asistencia de Occidente luego de que, en un sangriento choque que dejó 10 revolucionarios muertos y 18 heridos, lograron rechazar un ataque de fuerzas leales a Khadafy en la estratégica ciudad de Brega, 740 kilómetros al este de Trípoli. Anteayer, habían logrado resistir otra incursión en Zawiya, a sólo 50 kilómetros de la capital.
Fotografía facilitada el miércoles 02 de marzo, que muestra a los rebeldes que controlan el este de Libia durante una demostración de fuerza la noche anterior en Benghasi, Libia - Foto: EFE
Imagen tomada del canal Al Arabiya que retransmite imagenes del canal de televisión estatal libio y que muestra a Khadafy durante en un acto con por del 34 aniversario de la fundación del Comité General del Pueblo en Trípoli - Foto: EFE
Jóvenes reclutas esperan, en el patio del centro de reclutamiento de voluntarios, ordenes de sus mandos con el objetivo de hacer frente a las fuerzas de Khadafy - Foto: EFE
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La incursión de las fuerzas leales a Khadafy en Brega comenzó al amanecer, cuando un grupo de combatientes llegó en un convoy de más de 50 vehículos 4x4 y rápidamente tomaron control de las instalaciones portuaria y aeroportuaria, y de las explotaciones petroleras.
Pero por la tarde habían perdido sus posiciones y se habían replegado a un campus universitario a siete kilómetros de distancia.
Allí fueron sitiados por rebeldes que disparaban balas de mortero y de ametralladoras mientras las fuerzas de Khadafy contraatacaban con disparos de rifles de asalto, metralla y granadas.
Al mismo tiempo, bombarderos libios dejaron caer tres bombas cerca de la ciudad, según la cadena CNN, pero no lograron obligar al repliegue de los rebeldes. Anoche también se oía el estruendo de las bombas cerca de Benghazi, epicentro de la rebelión y bastión de los rebeldes
"Los perros han huido", dijo un rebelde agitando su Kalashnikov en señal de victoria luego de que las fuerzas de Khadafy se retiraran de Brega. Los habitantes del lugar hicieron sonar las bocinas de sus autos y dispararon al aire en señal de festejo.
Pese al triunfo de ayer, el pedido de ayuda rebelde demostró que la supremacía aérea de Khadafy (los rebeldes carecen de bombarderos) y el uso de mercenarios están comprometiendo cada vez más las posiciones de los revolucionarios, que controlan el este del país y algunas localidades del Oeste, pero no han logrado, a dos semanas del inicio del levantamiento, lanzar la ofensiva final sobre Trípoli, bastión de Khadafy.
"Miles de libios morirán"
El llamado vino en momentos en que Occidente debate si declarar una zona de exclusión aérea sobre Libia (ver Pág. 3) y cuando aumenta la presión militar sobre Khadafy. Ayer, dos buques de asalto anfibios, el USS Kearsarge, que puede transportar a 2000 marines, y el USS Ponce, entraron en el canal de Suez y se acercaban a Libia.
Khadafy, de 68 años, en el poder desde 1969, pronunció ayer otro discurso desafiante en Trípoli y advirtió que "miles de libios morirán" en caso de intervención extranjera. Amenazó, además, con desatar "otro Vietnam" y dijo que los soldados extranjeros que ingresen en Libia "estarán entrando en el infierno y serán ahogados en sangre".
Por su parte, su hijo Saif al-Islam vaticinó que el régimen recuperará el control del país "en dos o tres días", en una entrevista que publicó ayer el diario francés Le Figaro.
Paralelamente, la situación humanitaria seguía deteriorándose en Libia: según dijo ayer la ONG Liga Libia para los Derechos Humanos, ha habido 6000 muertos desde el inicio de la revolución, y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) pidió el envío de centenares de aviones para evacuar a los 140.000 refugiados atrapados entre las fronteras de Libia con Túnez y Egipto.
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