Los rebeldes van por el feudo de Khadafy

Los rebeldes van por el feudo de Khadafy
Las fuerzas opositoras marchan hacia Sirte, la ciudad natal del dictador; el régimen asedia a los insurgentes en las afueras de Trípoli
TRIPOLI.- El conflicto armado en Libia, con varios frentes abiertos, amenaza con transformarse en una guerra civil prolongada. Mientras el dictador Muammar Khadafy se hace fuerte en la capital y los alrededores, los rebeldes -cuyo Consejo Nacional se proclamó ayer único representante del pueblo libio- dominan la franja oriental del país y avanzan hacia Sirte, la ciudad natal del líder.

El recrudecimiento de los combates podría apurar a la comunidad internacional a intervenir más activamente en el conflicto. Hasta ahora, se ha limitado a imponer sanciones económicas contra el régimen.

Las fuerzas leales a Khadafy redoblaron ayer el asedio sobre la ciudad de Zawiya, una población en manos de la oposición que el régimen considera vital por su proximidad a Trípoli (se encuentra a sólo 50 kilómetros de la capital) y por albergar una refinería petrolífera. Con una columna de unos 40 tanques, la artillería pesada de Khadafy bombardeó algunos barrios de la ciudad y dejó un saldo de varias decenas de muertos. De acuerdo con el relato de varios testigos en la zona, las tropas del régimen habrían rematado a varios heridos rebeldes en las calles de la ciudad.

El despliegue de blindados de Khadafy por los cuatro costados de Zawiya impide cualquier maniobra de entrada o salida de la ciudad, y sus habitantes carecen de suministro eléctrico. Varios vecinos de la ciudad contactados por teléfono advirtieron que los víveres y los medicamentos escasean. Uno de los oficiales de Khadafy declaró a la cadena Al-Jazeera que "los sitiados no tienen salida".

Según Al-Jazeera, los tanques de Khadafy destruyeron varios hoteles y un edificio de la administración local. Aunque el avance de los carros blindados por las calles encontró una fuerte resistencia de los rebeldes, las fuerzas gubernamentales dominaban ayer gran parte de la ciudad.

El control de Zawiya es clave para Khadafy. Sin la amenaza de los rebeldes cerca de Trípoli, el autócrata podrá así concentrar sus fuerzas en frenar el avance de los opositores en el frente oriental. Para no perder el control de la capital, el régimen volvió ayer a disolver por la fuerza varias marchas de opositores.

Avance

En los últimos días, la aviación del régimen bombardeó posiciones clave de los rebeldes en el Este. Pero esos ataques no parecen haber hecho mella en la oposición, que ayer tomó definitivamente el control del puerto petrolero de Ras Lanuf, y abatió un caza y por lo menos un helicóptero de las fuerzas leales.

El objetivo de los rebeldes es marchar por la franja costera hasta Sirte -ciudad natal de Khadafy-, situada a mitad de camino entre Trípoli y Benghazi, el bastión de la oposición en el Este. Tomar Sirte les permitirá a las tropas insirgentes avanzar sin obstáculos hasta Misrata, a tan sólo 200 kilómetros de la capital libia.

La ruta que comunica las ciudades de Ajdabiya, Brega y Ras Lanuf estaba ayer bajo control de la coalición revolucionaria, que ya estableció retenes a la entrada de las refinerías petrolíferas de la zona.

Fuerzas rebeldes estaban también presentes en Bin Jawad, una población al oeste de Ras Lanuf, en el camino hacia Sirte. La línea del frente se habría movido así en los últimos días unos 400 kilómetros al oeste de Benghazi.

Por esa ruta, los rebeldes están movilizando vehículos con baterías antiaéreas y cañones. "Estamos esperando tropas desde Benghazi para avanzar hacia Sirte; ahora tenemos unos 7000 hombres en acción, que se han movilizado en los últimos tres días", señaló Ibrahim al-Atrashi, ex oficial del ejército que se unió a los rebeldes. La oposición espera, sin embargo, tomar Sirte sin necesidad de combatir. "Podemos entrar fácilmente allí, pero queremos evitar pérdidas humanas; por eso estamos negociando con responsables de Sirte para que no haya combates", explicó Namil Mashash, un oficial retirado que apoya a los rebeldes.

El avance hacia Sirte también podría demorarse por las condiciones climatológicas adversas. Una tormenta de arena que azota la región reduce notablemente la visibilidad y dificulta todo movimiento por tierra.

Mientras continúan los combates, el Consejo Nacional de la coalición revolucionaria se autoproclamó ayer en Benghazi "representante único del pueblo libio" en todo el país. Creado hace unos días, el Consejo está integrado por 30 personas y está liderado por el ex ministro de Justicia Mustafa Abdel Jalil, uno de los primeros dirigentes que abandonó el gobierno para unirse a la revuelta.

El Consejo creó un comité de crisis, compuesto por Omar Hariri, uno de los oficiales que participó en el golpe de Estado con el que Khadafy llegó al poder en 1969, y que más tarde sería encarcelado; Ali Essawi, ex embajador libio en la India, y Mahmoud Febril, promotor de un proyecto para establecer un Estado democrático.

El recrudecimiento de los combates podría provocar una reacción más firme de la comunidad internacional para frenar la represión. Ayer, Francia se mostró a favor de establecer una zona de exclusión aérea en Libia.

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