Bajo presión, por primera vez las tropas del gobierno lanzaron un misil de largo alcance
"Entramos en una fase decisiva: liberaremos pronto el sur de Libia y esperamos festejar la victoria final coincidiendo con el fin del Ramadán", que concluye a finales de mes, declaró Mansur Saif al-Nasr, representante en Francia de la oposición libia.
"Nuestras fuerzas controlan totalmente Zawiya, y esta ciudad nos abrirá la puerta hacia Trípoli. La población en el interior de la capital prepara ya el levantamiento", agregó el dirigente rebelde.
Según Al-Nasr, las tropas del régimen no cuentan ya con fuerza aérea y su capacidad de fuego con blindados se ha visto mermada considerablemente tras varios meses de bombardeos de la OTAN.
Los rebeldes lanzaron una ofensiva el sábado pasado en el oeste del país para cercar Trípoli y aislar así al régimen, mientras se reactivaba el frente oriental, con nuevos combates en el enclave petrolero de Brega, donde se registraron una veintena de muertos. Según el CNT, los insurgentes controlan casi totalmente la ciudad de Zawiya, situada a menos de 50 kilómetros de la capital, y las localidades de Garyan y Sorman, también próximas a Trípoli.
Estos éxitos militares permitieron a los rebeldes controlar un segmento de la ruta costera y cortar la línea de suministro entre Túnez y Trípoli, esencial para la supervivencia de un régimen que da muestras de debilidad y desesperación. Así interpretaron varios analistas el lanzamiento contra posiciones rebeldes de un misil Scud, que habría detonado el domingo en medio del desierto sin causar víctimas, según fuentes norteamericanas.
"El lanzamiento del misil, que supone una amenaza militar limitada por su falta de precisión, es una prueba de la desesperación del gobierno de Khadafy", dijo Shashank Joshi, miembro del Royal United Services Institute de Gran Bretaña. "Es una señal obvia de que el régimen está contra las cuerdas", añadió.
Durante los seis meses de conflicto bélico, las tropas gubernamentales usaron cohetes Grad de corto alcance, pero no habían lanzado misiles Scud, que tienen un alcance de unos 300 kilómetros. "Las tropas de Khadafy están utilizando su último cartucho. Está loco", dijo Mohammed Zawawi, vocero de las fuerzas rebeldes en Benghazi. "Tenemos miedo de que pueda usar armas químicas, por eso estamos intentando poner fin a esta guerra y esperamos terminarla con el menor número de bajas", agregó.
Los insurgentes esperan que la OTAN utilice su tecnología militar para frenar el posible lanzamiento de más misiles de largo alcance.
APOYO DECISIVO
El apoyo de la Alianza Atlántica a los rebeldes fue decisivo a la hora de detener hace unos meses el avance de las tropas leales a Khadafy, que llegaron a estar a las puertas de Benghazi, bastión de los rebeldes en el Este. El coronel Roland Lavoie, vocero de la OTAN, destacó ayer en Bruselas la ofensiva insurgente en varios puntos del país, como Brega, Misurata y las poblaciones próximas a Trípoli. Lavoie confirmó que los rebeldes asumieron el control de los principales accesos a la capital y subrayó el rápido avance de los opositores en los últimos días. Para la OTAN, los rebeldes se aprovecharon del debilitamiento de la estructura militar de Khadafy provocado por los ataques aliados.
Los analistas estiman que la estrategia de los rebeldes es aislar la capital y esperar a que el gobierno colapse. Para Estados Unidos, los días del dictador libio "están contados", insistió ayer el secretario de Defensa, Leon Panetta.
"La combinación de las fuerzas de la OTAN, lo que está haciendo la oposición, las sanciones, la presión internacional, el trabajo de la Liga Arabe? Todo está siendo de gran ayuda para avanzar en la dirección correcta", dijo el jefe del Pentágono.
Sin embargo, Khadafy se mostró desafiante anteayer y llamó a sus seguidores a tomar las armas para frenar la embestida de los insurgentes. Ayer, el vocero del régimen, Musa Ibrahim, se mostró optimista sobre el desarrollo del conflicto y aseguró que el gobierno controla totalmente las ciudades de Zawiya y Sorman.
Aunque tanto el régimen como la oposición negaron tajantemente que se estén celebrando reuniones para una solución negociada del conflicto, fuentes tunecinas insistieron ayer en que ese diálogo entre las partes se está celebrando en la isla de Djerba, con presencia de emisarios venezolanos.
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