Realizaron con éxito un reimplante de dedo en el Castro Rendón

Realizaron con éxito un reimplante de dedo en el Castro Rendón
Es el primero que se lleva a cabo en un hospital de la región sin que el paciente, residente en Junín de los Andes, sea derivado a Buenos Aires.

Se demoró cuatro horas para ligar las arterias, las venas, pegar el hueso, unir los tendones y reconstruir el campo vascular del dedo pulgar de Lisandro Tropán, que vive en Junín de los Andes y trabaja en la industria maderera.

Este hombre de 63 años se mutiló uno de sus miembros inferiores mientras manipulaba una sierra y tuvo que ser amputado en San Martín de los Andes. Sin embargo, no todo estaba perdido para Tropán, quien gracias a un traslado de urgencia al hospital Castro Rendón y a la labor del equipo de traumatología local recuperó su dedo.

“Esta es la primera vez que se realiza un reimplante semejante en la región”, dijo el responsable de esta cruzada médica, el traumatólogo Nicolás Entrena. “No se hacía antes porque no había personal capacitado, ni los materiales necesarios”, agregó.

Para alcanzar el éxito se necesitó del esfuerzo conjunto del instrumentador quirúrgico, anestesista, residentes de traumatología y de la meticulosa labor de Entrena. Este médico oriundo de Río Colorado y criado en Neuquén logró a sus 35 años lo que nunca nadie había alcanzado en la zona, reimplantar un dedo pulgar.

Especialista en cirugía de miembro superior, microcirugía y reconstrucción de miembros, Entrena afirmó que este procedimiento es "una de las tantas grandes cosas que se hacen en el Castro Rendón".

“Quiero enseñarle a las guardias de otros hospitales que acá se está haciendo esto; a la población, que en este hospital se reimplantan dedos, y a todos, que se puede hacer prevención si logramos armar un laboratorio microquirúrgico para capacitar a residentes y colegas”, expresó.

“Tenemos un alto número de lesiones con sierras circulares y amoladoras de madera, y la verdad es que necesitamos estar preparados para estos casos”, aseguró el traumatólogo, quien tras el éxito de la operación se reunió con el ministro de Salud, Omar Butigué, para solicitar equipamiento para capacitar residentes y conformar un equipo especializado en microcirugía.

“Este es el mejor lugar para traumatología en la Patagonia. Tiene un muy buen recurso humano y gente con ganas”, dijo Entrena.

Entrena estudió para instrumentador médico en La Plata y volvió a Neuquén para iniciar la carrera de medicina y cumplir su sueño: trabajar en el Castro Rendón. Confesó que eligió microcirugía por su personalidad meticulosa, porque dice amar sentarse tranquilo con sus lupas y ofrecerle a los pacientes una solución inmediata a sus problemas.

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