Hoy será la quema del Rey Momo que se llama Pujllay. Cuenta la historia que era un joven alegre, pícaro y mujeriego que ignoró los requerimientos amorosos de una indiecita. Fue así como aquella, al no ser debidamente correspondida, se internó las montañas a llorar sus penas y desventuras amorosas, fue tan alto a llorar que se convirtió en nube.
El jurado está integrado por el profesor de música Emmanuel Claudel, la cosmetóloga Claudia Planes y la artista plástica Laura Chilindro, quienes darán a conocer los ganadores en las diferentes categorías. Además habrá actuación de grupos musicales.
Hoy a partir de las 21 en el Balneario Municipal, se realizará la tan esperada elección de la reina del Carnaval 2015, la entrega de premios y la tradicional quema del Rey Mono.
Este importante evento está organizado por el Gobierno Municipal que, como en años anteriores, cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación, a través de la Dirección Nacional de Acción Federal y que formó parte del programa nacional de los Carnavales Federales 2015 junto a otras 20 localidades de la Provincia de Buenos Aires.
Abrirá la noche en lo musical el grupo azuleño No Karma, integrado por Nahuel Oiz en primera voz y guitarra, Ruso Pourté en bajo eléctrico, Diego Pourté, Emmanuel Claudel y Abel Eva en percusión y Joaquín Ibarbide en percusión y coros. Con una fuerte propuesta de alegres ritmos, estos músicos deleitarán a los presentes con un recorrido por la música de nuestro continente, desde los ritmos propios de nuestra provincia, pasando por festejos peruanos, por descargas de tambores centroamericanos y del candombe rioplatense.
Para finalizar la jornada y dar por concluido el Carnaval 2015, se realizará la impactante quema del momo en el sector de las aguas del Balneario Municipal. La historia de este personaje tiene su origen en el Carnaval Riojano y fue confeccionado por Facundo Ribeiro (del grupo Encubados), Mauro Boujon, Sofía Selvaggio y Diego Villagra.
Historia del Rey Momo
Cuenta la leyenda que Chaya era una muy bella jovencita india, que se enamoró perdidamente del Príncipe de la tribu: Pujllay, un joven alegre, pícaro y mujeriego que ignoró los requerimientos amorosos de la hermosa indiecita. Fue así como aquella, al no ser debidamente correspondida, se interno las montañas a llorar sus penas y desventuras amorosas, fue tan alto a llorar que se convirtió en nube. Desde entonces, solo retornar anualmente, hacia el mediado del verano, del brazo de la Diosa Luna (Quilla), en forma de rocío o fina lluvia.
En tanto Pujllay sabiéndose culpable de la desaparición de la joven india, sintió remordimiento y procedió a buscarla por toda la montaña infructuosamente.
Tiempo después, enterado el joven del regreso de la joven a la tribu con la luna de febrero, volvió el también al lugar para continuar la búsqueda pero fue inútil. Allí, la gente que festejaba la anhelada cosecha, lo recibía con muecas de alegría; el por su parte, entre la algarabía de los circundantes, prosiguió la búsqueda con profunda desesperación, aunque el resultado totalmente negativo. Por ello, derrotado, termino ahogando en chicha su soledad, hasta que luego, ya muy ebrio, lo sorprendió la muerte. Punto final de un acontecer que se repite todos los años, a mediados de febrero.
La tradición popular rescató a estos personajes y en sus vocablos se demuestra el sentido de esta fiesta: Ch’aya (en quichua: “Agua de Rocío”) es símbolo de la perenne espera de la nube y de la búsqueda ancestral del agua. (Algo que no abunda en La Rioja y es vital); y “Pujllay”, que significa: “jugar”, “alegrarse”, quien para estos carnavales vive tres días, hasta que es enterrado hasta el próximo año.
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