En torno al alerta disparada a raíz de la muerte de varios adolescentes salteños que habían jugado al “choking game” – o “juego del ahorcado” -, algunas voces se alzaron para culpar a Internet de la situación.
Internet ayudó a salvar vidas, recolectar dinero para distintas causas humanitarias, y conecta al mundo de manera constante, sostuvo Calderón, añadiendo que, en el uso de este tipo de tecnologías, también pueden haber mensajes negativos “que hacen que nuestros jóvenes adhieran y participen de juegos realmente macabros”.
Al respecto, indicó que los adultos son quienes tienen que tener un control sobre lo que los jóvenes consumen “en todo sentido: información, bebidas, entretenimiento; tener control desde todo frente posible”.
A esto, el profesional agregó que es natural que los jóvenes muestren una actitud rebelde y discutan “y lo hacen convencidos que tienen la capacidad de discernir lo que está bien y lo que está mal, lo que quieren y lo que no quieren, y, sin embargo, sabemos que son sujetos de formación y tienen un punto flojo que es la posibilidad de ser moldeados, tanto en forma positiva como negativa”.
Comentando sobre si se podría reconfigurar a la familia como núcleo de contención, Calderón indicó que, cuando se expresa que la familia debe ejercer un control sobre los jóvenes, se habla de manera general, ya que se supone “que todos esos chicos tienen una familia “bien constituida”.
Como familia “bien constituida”, indicó, no se habla de que los padres no sean separados ni que se hayan casado por Iglesia, sino que haya una figura materna y paterna bien definidas en sus roles psicológicos, con principio de autoridad, “cosa que no sucede ahora ya que pueden estar los padres pero no tienen autoridad sobre los hijos. Hay familias totalmente disfuncionales donde los hijos llegan a ocupar el lugar de la autoridad y, si ya son difíciles los jóvenes que tiene un papá y una mamá, imaginemos donde no hay límites”, consideró.
En otro sentido, Calderón marcó el prácticamente “analfabetismo” de algunos adultos con respecto a la tecnología, situación que juega en contra a la hora de ejercer un control sobre el consumo de Internet de los adolescentes; “¿qué tipo de control podemos hacer los adultos que somos semi analfabetos en tecnología frente a chicos que nacieron rodeados de tecnología?”, inquirió.
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