Ley de Radiodifusión: los medios se interesan más por cuidar los contenidos

Ley de Radiodifusión: los medios se interesan más por cuidar los contenidos
Lo dijo el doctor Claudio De Cousandier, funcionario de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), que encabezó una mesa abierta de análisis de Contenidos en Radio y Televisión, realizada en la Legislatura de Jujuy.
Ante un auditorio de estudiantes, comunicadores, docentes y funcionarios, De Cousandier –junto a Raúl Gómez Traba y Pablo Campos- expuso sobre las disposiciones de la Ley de Medios respecto a contenidos y la realidad que muestran en este aspecto las radios y los canales de televisión del país.

De Cousandier aseguró que desde septiembre del año pasado –momento en que la ley entró en plena vigencia- hasta la actualidad, la autoridad federal ha aplicado aproximadamente ochenta sanciones por violaciones a la normativa sobre contenidos. No obstante, estimó que “debemos tomarnos el tiempo; no queremos sancionar con fines recaudatorios y no solo con sanciones se trata el problema de los contenidos”, dijo.

El funcionario explicó que en esta instancia, se hace una tarea de difusión de los alcances de la Ley de Medios en todo el país. “Hay una ley pero no cambiaremos de mentalidad un día para el otro; es un camino largo para recorrer”, definió.

En otro momento, respondiendo a una pregunta acerca de la censura que practican los propios medios debido a intereses empresariales, opinó que “debe haber la posibilidad de acceso para todos en los medios”.

Por otro lado, explicó que ya se realizó un censo nacional para saber la ocupación del espacio radioeléctrico, sostuvo que hay pedidos para autorizar emisoras desde 1999 y 2006 sin resolver y afirmó que éstas tendrán prioridad para después atender los nuevos pedidos.

-¿Cómo están recibiendo los medios todas estas advertencias de la AFSCA sobre contenidos?, preguntó El Libertario.

-Me tocó participar en un recorrido por todos los canales abiertos de Buenos Aires y e incluso por señales como Crónica Televisión, hablando con los productores, con los gerentes, que son los responsables de la producción y de la emisión de los contenidos, hablando de la ley, hablando de los criterios que nosotros tenemos en cuanto a la violencia, en cuanto a la sexualidad , al género, al consumo de sustancias, al lenguaje utilizado. Hablábamos también con la gerente de la radio, como la Rock and Pop, que en este caso no es de capital sino que se retransmite hacia el interior del país, diciéndoles cuál es nuestro criterio al momento de analizar y que estamos tratando de revertir esa tendencia a utilizar, sea por un punto de rating o para competir con otro canal o con otra radio, a bajar el nivel de violencia, el nivel de agresividad o de determinado tipo de temática apuntando principalmente al horario para todo público. ¿Qué repercusión tiene todo esto? Algo se va notando. Si tuviera que hacer una comparación entre el año pasado y éste con la vieja ley y la nueva ley, diría que nos convocaron nuevamente en varias oportunidades distintos productores y distintos gerentes para que le volviéramos a decir o para cosas que no les hubiéramos dicho o que les quedaron dudas sobre qué estamos planteando nosotros a partir de la ley y con los criterios para analizar contenidos. Y por suerte, si bien se está viendo de apoco, hay una preocupación en ellos, los productores y los emisores, a cumplir la ley. Aunque más no sea por miedo, se están contactando mucho más, no nos ven con una visión oscurantista o oscura que pueda haber tenido el organismo anterior, sino como una guía. Nos han dicho varios que quieren cumplir con la ley, nos preguntan los gerentes de noticias de algunos programas esto como lo ven, si yo muestro tal o cual escena, es como que están viendo de cuidarse mucho más en los contenidos. Yo si tuviera que decir un porcentaje, un 200 por ciento más de contactos entre productores y gerentes de programación o gerentes de noticias con nosotros que en veinte o veinticinco años de la ley anterior. Si previniendo, explicando y debatiendo no cambian las cosas, entonces la última instancia es aplicar la sanción.

-Usted dijo que primero están dando la cara, explicando de qué se trata y después, ¿qué va a pasar?

-La política nuestra es que se cumpla la ley. Antes de la ley, los grandes servicios de comunicación acumulaban muchos sumarios y multas que no pagaban y cuando se acumulaban eran de tal magnitud que decían que no podían pagar, que era confiscatoria, hacían que el estado diga “tienen razón”, venía un mecanismo perverso. Decían: yo no puedo pagar, yo no te puedo cobrar, hacemos un canje publicitario para campaña política y acá no ha pasado nada. Entonces, durante quince años hubo cinco regímenes de facilidades que son para condonar las multas y canjear por publicidad la parte que quedaba.

-¿Esta práctica siempre se hizo?

-Desde el 96 y la última fue octubre del 2002. La nueva ley dice que ya no puede haber canje de multas, entonces ya es una limitación para la radiodifusores y para el propio Estado porque ese era un mecanismo perverso (“yo te tengo contra la pared porque tengo muchos sumarios contra vos, así que te puedo manejar” y el titular del servicio dice yo no puedo pagar la multa, entonces canjéame. Ese mecanismo era un circulo vicioso, ahora la ley no lo permite y las sanciones son mucho más altas, por ejemplo suspensión de publicidad.

-Que estudios tiene la AFSCA sobre los efectos en menores de la violencia que muestra la televisión?

-Nosotros hacemos los análisis a partir de distintas especialidades en la rama del conocimiento. Tenemos psicólogos, licenciados en sociología, en ciencias de la comunicación y psicopedagogía. A partir del conocimiento, a partir de lo que da la normativa y de lo que da la razonabilidad, podemos determinar la extrema violencia de algunas imágenes, sea ficción o sean producto de la realidad –por ejemplo un noticero- sea por cuestiones que tienen que ver con el consumo de sustancias que a veces parece una apología, se exaltan los efectos supuestamente placenteros o su carácter de inofensivo , donde dice por ejemplo en la cuestión del paco en qué esquina se puede encontrar, cuánto vale e incluso hasta se ha dicho que uno gana mucho siendo un distribuidor del paco, donde se hace una apología del consumo de esa clase de sustancia o se da una clase magistral del consumo. A ese tipo de cosas nosotros, el equipo que hacemos los análisis de contenidos, consideramos que le hace mal a los menores de edad. Yo ponía como ejemplo la cuestión de la pornografía. Yo paso pornografía en un colegio o en la televisión o en una señal sin codificar. No merece mucha discusión los efectos dañinos que tiene la conducta perversa que tiene que ver con la pornografía en la mente de los chicos de corta edad y en los adultos también. No es que en televisión no se pueda pasar violencia, que no se pueda decir alguna palabra considerada de las malas. Dentro de determinado contexto y que es ficcional uno puede decir determinados tipos de vocabularios, no es que esté prohibido pero hay que ver el contexto. Un profesional de los medios en el programa “Intrusos” dio un mensaje violento. Durante cinco minutos estuvo amenazando en vivo y directo a otra persona y en primeros planos a otra persona y estamos hablando de inseguridad y violencia. A esa violencia extrema es a la que nosotros estamos objetando. Estamos, dentro de la razonabilidad, no solo analizando los contenidos sino pidiendo la colaboración de la gente para que entre todos construyamos un tipo de contenido mejor y los servicios de comunicación no sean piedra libre para cualquier cosa. Por supuesto que entretienen, por supuesto que educan y por supuesto que informan y que tienen que mostrar lo que pasa en el mundo, pero dentro de los límites que marca la ley y la idiosincrasia de nuestro país”.

Comentá la nota