La situación se dio hace un tiempo, al otro día de la foto de Vidal con 131 de los 135 intendentes de la Provincia. El intendente de Chacabuco, el radical Víctor Aiola, se cansó de esperar y cuando le vio la cara al ministro de Economía, Hernán Lacunza, le cantó las cuarenta. Con respeto, pero se las cantó.
"Estábamos todos los intendentes de la Cuarta sección electoral. Hacía dos días que estábamos en La Plata. Nos habíamos sacado fotos con María Eugenia (Vidal), foto con este, foto con el otro. Y después estuvimos esperando en la puerta dos horas para que nos atendiesen", arrancó el relato el jefe comunal, en diálogo con el canal Somos Chacabuco.
"Entonces, en presencia de Daniel Salvador, que además de vicegobernador es amigo personal, le dije "mire señor ministro, hace dos días que estamos acá, dos días que no estamos en Chacabuco. Somos intendentes. No podemos estar dos horas parados esperando en la puerta", agregó el alcalde sobre la situación vivida en la Gobernación.
"No puede ser que hace dos días que esté perdiendo tiempo acá y no veo soluciones. Y justamente, a mi ciudad tengo que volver con soluciones", dice Aiola que le dijo a la cabeza de la cartera de Hacienda, que lejos de enojarse, al parecer, entendió.
"Le dije que los intendentes tenemos la territorialidad, que somos los que caminamos la calle, que somos los que ganamos las elecciones y que gracias a nuestros votos fueron electos gobernadora y presidente quienes actualmente ocupan ese cargo, y que necesitamos un poco más de respeto y ser escuchados", se envalentonó el médico boina blanca.
Dijo a su vez que "el ministro entendió la situación y que estamos un poco preocupados porque queremos respuestas. Uno es un tipo práctico. Si vos me decís 'Víctor quedate tranquilo que en un mes te doy tal cosa para cumplir con tal obligación, listo, me quedo tranquilo".
"Ahora si vos hacés reuniones, reuniones, fotos, reuniones, fotos, hablás y hablás y no solucionás las cosas, a mi me genera la sensación que estoy perdiendo el tiempo. Eso fue lo que le expliqué al ministro y lo entendió bien", añadió Aiola.
"De hecho, hablábamos con Salvador que todos los intendentes estábamos un poco nerviosos y angustiados, sobre todo los que agarramos municipios que el FpV dejó hechos un verdadero desastre, con la tierra arrasada, con las cajas totalmente vacías y ante la inminencia de tener que pagar 30 millones de pesos en sueldos y aguinaldos", prosiguió el jefe comunal.
"Uno como intendente, por más que pertenezca al oficialismo, tiene que marcar cuáles son las necesidades y ponerse firme. Gracias a nuestro voto, a nuestro trabajo, a nuestra campaña, cada uno llegó a donde tuvo que llegar", afirmó el intendente.
Y agregó: "No es que yo me le planté, simplemente le dije en la cara lo que estaba pasando , lo que sentía; por supuesto, con respeto. Y se lo digo a quien sea. En ningún momento levanté el tono de voz ni nada. Se lo dije como corresponde. Sentía que estaban dando vueltas y no nos resolvían las cosas".
A modo de conclusión, soltó: "Si la política es guardarse lo que uno siente y actuar para quedar bien con todo el mundo, yo no soy político".



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