Le quitan 9 años de condena al "sátiro de la bicicleta roja"

Le quitan 9 años de condena al "sátiro de la bicicleta roja"
Un Tribunal de La Plata lo sentenció a 49 años de cárcel. Una sala de Casación bonaerense confirmó la condena, pero con una pena de 40 años.
El violador serial Emiliano Perandones Pérez, bautizado por la Policía y los medios de comunicación como el “sátiro de la bicicleta roja”, y que fuera condenado a 49 años de prisión acusado de 30 violaciones de mujeres en La Plata, recibió un nuevo revés judicial ya que la Sala V de Casación bonaerense confirmó la condena, pero con una pena menor, ya que la redujo a 40 años de cárcel.

El 19 de septiembre de 2012 el Tribunal Oral Criminal V de La Plata dictó la condena histórica a instancias de la fiscal de Juicio Maribel Furnus. La defensa apeló y los jueces Martín Ordoqui y Jorge Celesia, confirmaron la condena pero por un monto menor.

Los jueces reinterpretaron una pericia psicológica realizada sobre el violador y consideraron que la psicopatía que padece debe ser tenida en cuenta como un atenuante de la pena, ya que no le permite por completo comprender la criminalidad y gravedad de sus actos.

Pericias. Los informes forenses describieron a Perandones como “un psicópata” que no tiene “empatía con el dolor de la víctima”. “Frialdad” e “indiferencia”, son otros rasgos de la personalidad “psicopática con estructura perversa de base” que “no goza con el sometimiento sexual, sino con el sadismo, control, dominación y sometimiento de las víctimas”.

Sobre el robo de prendas íntimas a las víctimas, los peritos lo atribuyeron a una conducta “fetichista” ya que “los guarda como trofeo y eso le produce excitación”.

“Perandones es un acechador, un predador, estudia a las víctimas. No huye, se despide de sus víctimas, es un delincuente serial” que con el no uso de preservativo lo muestra “omnipotente”, sostuvo la fiscal en su alegato.

Los expertos sostuvieron que “no” existen tratamientos médicos para tratar estos casos y que en caso de quedar libre “tiene una alta probabilidad” de reincidir en este tipo de ataques sexuales.

Cuando era menor de edad, Perandones violó –en la localidad de Adrogué- a una mujer pero fue declarado inimputable. Ya de adulto reincidió y recibió una condena de 7 años, que cumplió la mitad gracias a su buena conducta intramuros. El 10 de noviembre de 2005 recuperó la libertad y se afincó en la casa de su novia, en La Plata. Una semana después comenzaron los ataques que culminaron en diciembre del año siguiente cuando una de sus víctimas lo reconoció mientras despachaba combustible en una estación de servicio YPF, ubicada sobre la avenida 122. Horas después fue procesado por la fiscal Ana Medina y los ataques de estas características cesaron.

Sin embargo se sospecha que el joven sería el autor de otros 23 casos más de violaciones que hasta el momento no se pudieron probar por diferentes motivos sociales, judiciales y científicos.

Laguna judicial. La defensa del joven estuvo a cargo del letrado particular Carlos Llermanos, quien reconoció que asiste a Perandones desde su primera detención en el año 2001, entonces menor que por su corta edad esquivó el accionar de la Justicia. Por diferentes caminos pidió la absolución del joven por entender que en varios casos no se probó la autoría, en otros por el beneficio de la duda y por el beneficio de la aplicación de la ley más benigna.

También se basó en el testimonio de uno de los peritos oficiales quien aseguró que el encierro carcelario “perfecciona” el accionar de los violadores. Para la defensa se trata de una persona “enferma” que necesita tratamiento médico. “Del árbol caído todos quieren hacer leña” aseguró el letrado quien dio a entender que en la ciudad de La Plata pasan los casos policiales más resonantes y hay que esclarecerlos como sea, debido a la fuerte presión social y mediática. Para el letrado se trata de una causa que abrió una "laguna judicial" porque no está contemplada en la legislación vigente.

Se sospechaba que el abogado iba a plantear la inimputabilidad del acusado, debido a que se trata de un enfermo y no de un criminal. Pero los peritos fueron contundentes en ese punto: “Perandones actuaba en forma audaz y temeraria, no de manera impulsiva. Él puede dirigir sus acciones, no es alienado, no es inimputable”.

El acusado se llamó a silencio en todo el debate y no presenció la sentencia de primera instancia dictada por los jueces Carmen Palacios Arias, Horacio Nardo (ya jubilado) e Inés Siro, integrantes del Tribunal Oral Criminal V de La Plata.

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