Horacio Quiroga inauguró las sesiones del Deliberante con el propósito de evidenciar la intención de que su cuarto mandato como intendente podrá ser el que quede en la historia. En el camino del discurso, hizo eje en nuevas obras públicas y afianzó la idea de solucionar el problema del transporte y el tránsito porque son ejes muy vigentes de la coyuntura.
Así, el cambio de horario que propone para los bancos (que abran a las 10), los carriles exclusivos en calles troncales para conseguir una réplica neuquina del metrobus porteño, el convenio con la policía para reforzar y dar un salto cualitativo en los controles y penalizaciones a infracciones, formaron parte de un menú que buscó evidenciar la interpretación de qué se ve como más importante para esta coyuntura del tetra-intendente.
En el mismo sentido, Quiroga confirmó que licitará en abril lo que había prometido en la campaña para enero, es decir, la primera parte de la obra de construcción de la nueva sede municipal, que se planifica levantar en Novella y Godoy, en el corazón del oeste, el más populoso sector de la capital neuquina. Esta reafirmación también persigue el propósito de destacar el enfoque sobre la realidad social capitalina.
Sin embargo, la oposición se alineó en criticar la “ausencia social” en el discurso del Intendente. Desde el sindicato ATE (que ingresó así en la fila de opositores políticos del gobierno municipal, y esto es relativamente novedoso), pasando por Libres del Sur y culminando en el previsible MPN, se coincidió en la carencia de objetivos “sociales” del plan político presentado para el año.
Más allá de esta circunstancia, Quiroga mostró solvencia y dominio de todos y cada uno de los temas municipales que tocó, al igual que convicción en interpretar la hora política desde la vereda que ha elegido transitar en esta etapa, la que lo vincula directamente con los iniciales planes del gobierno nacional de Mauricio Macri.
En este sentido, vale destacar también la insistencia en el tema EPAS. Para Quiroga, es una llaga abierta que solo se solucionará si se consigue firmar un contrato de concesión del servicio, entre el municipio y el Ente estatal provincial. Volvió a decir que no tendría problemas en dar la concesión por 40 años, y que hasta aceptaría el traspaso del servicio, siempre y cuando no fuera con personal incluido.
Este tema, se sabe, es un debate abierto con el MPN y su concepción acerca de lo que el EPAS es y significa. Se verá si en el transcurso de este año, Quiroga consigue, con Omar Gutiérrez, entrar en otro nivel de la negociación, que implique un resultado concreto, y no una dilación que ya parece eterna para un tema realmente importante.


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