La nómina tuvo sorpresas. Patricia Bullrich, Lino Barañao, el nuevo Ministerio de Modernización y una perlita que no pasó desapercibida. El funcionario que se hará cargo de la cartera de Salud tiene una anécdota poco feliz en su momento, pero risueña hoy en día.
El gabinete que tendrá el presidente de la nación electo y que fue dado a conocer ayer por Marcos Peña, tiene de todo: hombres del Pro, de la UCR, del Kirchnerismo, empresarios, etc. Pero hay una persona que se lleva todos los aplausos y el máximo respeto del próximo mandatario nacional.
Se trata del futuro Ministro de Salud, Jorge Lemus, quien fue ministro de Salud de la CABA hasta 2012, cuando de manera sorpresiva renunció. Tiene extensa trayectoria en la carrera sanitaria y fue el médico que salvó a Macri de morir ahogado con un bigote postizo en su boda con Juliana Awada.
Sí, como lo lee. Hace cinco años cuando Mauricio Macri y Juliana Awada se casaron en un campo familiar en Tandil, el líder del PRO quiso sorprender a su flamante esposa con una imitación de Freddy Mercury, mítico cantante de Queen. La presencia del entonces ministro de Salud porteño, Jorge Lemus –uno de los tantos invitados a la fiesta, entre dirigentes políticos, familiares, amigos y famosos–, evitó la tragedia.
"Quería cantar en vivo. Me puse un bigote de plástico y, cuando empecé a cantar, en un momento dado tomé aire y el bigote se me metió adentro”, contó el actual Jefe de Gobierno porteño.
Y agregó: “Yo quería seguir cantando y no me salía la voz. Y me cuentan mis amigos que estaban ahí enfrente que empecé a ponerme pálido, ¡pálido!, y caí redondo, no podía respirar. Lo único que recuerdo era al ministro Lemus metiéndome una miga de pan para tragar el bigote”.
Así, la presencia del próximo Ministro de Salud de Nación fue vital para sacar a Macri de ese mal paso, que de no haber estado él, se podría haber empeorado.
Jorge Lemus comenzó en la actividad pública con diferentes cargos dentro del ministerio de Salud. Fue nombrado como ministro de Salud porteño en 2007, pero renunció sorpresivamente en 2012, poco después de haber establecido un protocolo hospitalario de aborto no punible que desató críticas de diversos sectores.
Sin embargo no se alejó del Pro, y comenzó a trabajar en el proyecto nacional para 2015. Tras su renuncia, fue designado presidente del Consejo Asesor de Salud del Gobierno de la Ciudad y siguió a cargo de los equipos técnicos de Salud de la Fundación Pensar.
Además fue director del Hospital Fernández, en los últimos años, retomó su labor académica y profesional en el hospital Fernández, donde realizó toda su carrera asistencial por concurso y fue, sucesivamente, jefe de Clínica y jefe de División Área Programática.






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