"Quiero encontrar al hijo que me quitaron en San Juan"

Se llama Elba Judith Masa, tiene 33 años y asegura que su madre le hizo entregar en adopción a Gonzalo, que en mayo estaría cumpliendo 20 años. Por ese entonces, ella tenía 13 y, según cuenta, su vida fue un infierno. "Fui violada, después me dediqué a fumar y a tomar alcohol. Y cuando apareció el ángel de mi vida, mi familia me impidió ser feliz".
Los humoristas, haciendo gala de sus dotes para encontrarle un buen sentido a todas las cosas en pos de arrancarle una sonrisa a la gente, dicen que Jujuy es la tierra que se ríe sola. Sin embargo, en ese territorio de montañas y climas cálidos, se esconde una historia triste, de corazones duros y que cala hondo en el alma. Pero también las aguas de los ríos Grande y Xibi Xibi parecen regar a diario la esperanza que crece en las entrañas de la Quebrada de Humahuaca y que se expande, como el mismísimo cordón andino, hasta el territorio sanjuanino... Eso, por lo que se ve y cuenta, parece sentir Elba Judith Masa (33), quien asegura haber "perdido" en San Juan el hijo que hoy estaría cumpliendo 20 años.

"Se llamaba Gonzalo... y, después de recibir el alta médica, Liliana me dijo que le diera el bebé a una enfermera jovencita que estaba esperando en la puerta del hospital (Rawson). Que tenían que pesarlo y demás... Yo, que lo tenía aferrado a mis brazos, sientiendo y disfrutando de sus olores, del parecido a su padre y de su tierna mirada, se lo dí. Pero ahí nomás salimos, caminamos rápido hasta el centro, entramos a un edificio grande y ví como todos se reían. Me pusieron unos papeles, me hicieron firmar y nos fuimos a su casa, que estaba en Marquesado...". Así, Elba Judith Masa, recuerda ese fatal momento de su vida.

Por ese entonces ella tenía 13 años y, según cuenta con lujos y detalles (como si fuera poco, incluye nombres completos y números de documentos), la historia tiene un comienzo de terror. Fue en Jujuy... "Me crio mi abuela, Elba Mercedes González, junto a mi hermano Matías Jorge González, quien fue reconocido por su papá... pero yo tenía otro padre y nunca me reconoció. Yo llevaba el apellido de mi mamá: Cuellar. Hasta que un día, cuando yo tenía entre 8 y 9 años, mi abuela, que siempre nos había ocultado todo, nos sentó a la mesa y nos dijo que no era nuestra mamá...".

Elba Judith, que hoy vive en La Rioja, no duda en afirmar que fue su primer gran decepción. "Parecía que el mundo se me venía abajo... Y al otro día, apareció Liliana del Valle Cuellar, casada con Omar Rodolfo Masa. Entonces, empezaron a llevarnos a su casa, del barrio Militar, y al principio nos trataba muy bien. Pero con el paso del tiempo, cuando Liliana quedó embarazada, nos empezó a maltratar. El marido, que era militar, nunca se enteró de eso porque estaba todo el día en el regimiento...".

El infierno, según el relato de Elba Judith, se agudizó. "Liliana solía llevarme a otros barrios a robar en los jardines. Ella me esperaba afuera y yo entraba a las casas a robar macetas, tinajas y todas las plantas que se le ocurría... Así hasta que cumplí 11 años y al marido, que trabajaba en la banda de música del regimiento, lo trasladaron a San Juan".

El sol pareció asomar en el horizonte de Elba Judith. Liliana, la madre biológica, y su marido se trasladaron a San Juan. Pero ella, que todavía tenía edad de escuela primaria, se quedó en Jujuy con su abuela... "Me quedé sola con mi mamá, porque eso es lo que era mi abuela, y tuve que salir a trabajar porque no le alcanzaba la plata. Y me consiguió un trabajo de niñera, donde también padecí las mil y una. Es que ahí, el papá del bebé que cuidaba, al que le decían Cacho, me violaba y nunca me animé a contárselo a mi abuela".

judithMasa111 años tenía. Parecía haber todo una vida por delante. Pero, según su crudo relato, vivía inmersa en un infierno. "Un día empecé a comer hielo... Fue lo único que se me ocurrió, para escapar de esa casa. Me enfermé de anginas y para no contagiar al bebé, no fuí más. Pero logré el objetivo, era escapar de esa casa... Después terminé la escuela primaria, con malas calificaciones, y me dediqué a las bebidas alcohólicas. También fumaba. Y me juntaba en una esquina con los muchachos, para tomar todo el día".

En 1993, la historia cambió. El sol, esta vez, pareció iluminar la vida de Elba Judith. "Yo tomaba mucho y los muchachos siempre me dejaban en un banco que estaba frente a mi casa, mi abuela me veía, me entraba y me acostaba. Así, la historia se repetía cada noche. Hasta que un día, uno de los chicos que se unió al grupo, no tomaba.Y resultó ser mi ángel... Se llamaba Marcos Rubén Posadas".

El amor y el respeto, según cuenta, la llevó a tener un motivo para vivir. Y también para conocer la felicidad... Después de algún tiempo, ella con 13 años y él con 20, pudieron cristalizar el amor que se profesaban. "Junto al primer hombre que amé, empezó otra etapa de mi vida. Era feliz. Sus padres me adoraban. Toda su familia que quería. Y mi pancita crecía en un ambiente lleno de amor y paz".

Pero la felicidad no duró mucho tiempo. Rubén, de acuerdo a sus dichos, se tuvo que ir a trabajar a San Pedro y ella se quedó en casa de su abuela (Elba Mercedes). Y en esa semana de verano, febrero de 1994, apareció Liliana. "Llegó enojada y me tuvo de sanatorio en sanatorio toda la siesta, insultando a todos los médicos y diciéndoles que eran incopotentes... Después me llevó a la terminal, y yo sin saber qué hacer, terminé arriba de un colectivo con destino a San Juan".

"Me sentía aturdida. Solo lloraba. Me sentía débil. Creo que pude salir corriendo y no lo hice. No le pude avisar a Rubén... Tenía todo una vida y me la estaban quitando", contó entre otras palabras. Y enseguida siguió el relato: "Llegué a San Juan, me tuvieron encerrada en un placard, sin dejar que nadie me viera, y me pegaba en la panza maldiciendo a mi bebé. Fue un infierno. Hasta que el 1 de mayo de 1994, al amancer sentí muchos dolores, y cerca del mediodía nació... Le puse Gonzalo, porque me lo sugirió una señora que también estaba internada en la misma habitación. Pesó 2 kilos y medio... Tenía un lunar en el abdomen y una mirada que jamás olvidaré".

El recuerdo duele. Las lágrimas invaden el alma y el corazón se estremece. Elba Judith, que hoy tiene 33 años, vive en el Barrio Virgen del Valle (La Rioja), es madre de tres chicos y estudia para ser Profesora de Matemática, quiere enterrar ese pasado. Pero necesita, implora a traves de sus palabras, la ayuda de propios y extraños. "Quiero encontrar a mi hijo, el hijo que me quitaron en San Juan".

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