El gobierno provincial y legisladores intentarán poner freno a la construcción de barrios en terrenos aptos para la agricultura. Se corre el peligro que por este fenómeno la agricultura sea inviable a corto plazo en la provincia.
El secretario de Ambiente, Guillermo Carmona, explicó que la intención es impedir "el avance de las urbanizaciones en forma desmedida y no planificada en lugares donde pueden desarrollarse actividades agropecuarias".
Ocurre que los legisladores y funcionarios, en realidad, la clase política de Mendoza, por dormir la siesta llegan muy tarde, 15 años después de la gran explosión de los barrios privados generados por la especulación inmobiliaria y la inseguridad que supimos conseguir en la década de los 90.
Hoy, los intereses inmobiliarios ya hicieron extraordinarias ganancias y la tendencia de ocupar tierras, las que quieran, está consolidada y si no miren cómo fueron ocupadas grandes extensiones del piedemonte pese a que en cualquier momento las aguas que bajan de los cerros, después de la lluvia, pueden retomar sus cauces naturales ...
En el Gran Mendoza hay unos 200 barrios privados y varios de los públicos y abiertos, construidos en los mejores terrenos para cultivos, y recién ahora la situación preocupa. El secretario de Ambiente dijo que "si seguimos con este proceso de urbanización en zonas productivas, la agricultura en Mendoza será inviable".
Como contrapartida, una legisladora a principios de los 2.000 se animó a decir que el baldío podía considerarse como el "enemigo público Nº1" de la ciudad: un espacio vacío que genera inseguridad y gran suciedad. En ese momento se calculaba que en todos los baldíos del Gran Mendoza podían vivir la mitad de los habitantes de la gran ciudad, es decir, unas 800 mil personas. Quería decir que en vez de ocupar las fincas cultivadas de los alrededores, había que ocupar los baldíos que pueblan el Gran Mendoza. Y ahí quedamos: muchos baldíos siguen vacíos y las fincas llenas de cemento.

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