Se trata del Tributo por Mejoras, que establece que la Comuna podrá tarifar los trabajos a los contribuyentes alcanzados por labores en calles, transporte, iluminación, entre otras.
El Ejecutivo propuso crear una nueva tasa que podría desembocar en que se cobre a los contribuyentes las obras públicas que reciban.
Se trata del Tributo de Contribución por Mejoras, que establece tres parámetros en los que se puede aplicar, y que en rigor se aplica en varias comunas de la provincia.
El ítem está incluido en el proyecto de ordenanza fiscal y tarifaria para el año que viene, que analiza el Concejo Deliberante, texto al que Pilar de Todos tuvo acceso.
El primero, en el caso en que se modifiquen los indicadores urbanísticos de una parcela, por ejemplo si un predio pasa por una decisión administrativa de rural a residencial. En ese caso, el valor de la tierra sube, y por ende la Comuna cobrará una suerte de plusvalía sobre esa nueva tasación.
Este primer inciso no generaría grandes dudas, y de hecho fue varias veces reclamados a lo largo de varios años por distintos sectores políticos, que veían como empresarios se beneficiaban con los cambios de zonificación o edificación, sin que eso le reditúe a la Comuna ni un centavo.
En el segundo caso en el que se puede aplicar la medida, es para la autorización de construcción de Viviendas Multifamiliares tipo II sobre parcelas menores a 30.000 m2, de construcción de edificios industriales, comerciales, recreativos, de uso administrativo o mixtos, con una superficie cubierta total mayor a los 500 m2.
Y por último, en donde se abre la puerta a que se le cobre al contribuyente residencial, serán alcanzados por el tributo “la ejecución de obras de infraestructura vial, de transporte, de servicios públicos o de iluminación de la vía pública, en el espacio público municipal”, expresa el inciso C del artículo 211 de la ordenanza fiscal.
Para el cobro, se tomarán en cuenta el costo total de las obras, que se dividirán entre los frentistas alcanzados (en donde la superficie parcelaria del inmueble también influye), y se prevé un período de amortización de entre 24 meses y un máximo de 120 meses.
El tributo, en principio, se cobraría por medio de la ex ABL, y no podrá exceder el 40% que el contribuyente paga por la Tasa Domiciliaria.
Fuentes del Ejecutivo consultadas por Pilar de Todos señalaron que no se trata de un tributo que signifique una doble imposición, porque la ex ABL es por mantenimiento y en este caso se trata de obra nueva, y aclararon que no se apunta a sectores bajos o medios de la ciudadanía.
De todos modos, admitieron que tal como está redactado el proyecto de ordenanza, en efecto, quedaría la puerta abierta para que se les cobre a todos, por lo que no descartaron modificaciones.
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