"No queremos polemizar; solamente defendemos la vida y el humedal con sus especies" ,dijo Adorno

Es verdad que estuvo Federico Argemi, del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires en Saladillo. Se mostró macanudo, simpático, pendiente del tema, recorrió el Arroyo Saladillo frente a nuestras costas (1500 metros) y no encontró peces muertos porque nosotros, días anteriores, los habíamos sacado por el olor, en cantidad más o menos de 150 carpas de entre 3 y 6 kilos.
¿No son tantas verdad? ¿O quién determina que una matanza de 150 carpas son muchas o pocas? Sobre todo si estas muertes se produjeron en costa de pesca en el camping, porque nosotros no salimos a buscar más en la cuenca, arroyo abajo. Limpiamos lo nuestro en lugares de pesca, donde sabemos de la escasa población después de años de seca. ¿Importa la cantidad o el hecho en sí?

Charlando con Federico, macanudo, simpático, me comentó que tendrían que haber venido antes. Pero por no enterarse antes, no lo hizo. Me dijo que venía de otras lagunas con problemas, que pasó por acá al enterarse del mismo y que la sequía haría estragos, y estuvimos de acuerdo en ello, pero aclaré que "haría estragos" seguramente en un futuro porque hasta ahora nosotros no teníamos problemas de ese tipo.

Le pregunté: ¿A vos te parece Federico que después de diez días de producido el hecho, y con una lluvia de por medio, se dan las condiciones para saber realmente las causas de la mortandad?

Federico me contestó: Realmente, Oscar, creo que no y te explico porqué: De haber habido alguna sustancia química en el agua, tendríamos para saberlo sólo tres o cuatro días ya que el producto se va, se pierde. Al ser Arroyo, por menos que corra, se pierde más rápido todavía.

Y pregunté: Entonces ¿se puede sospechar que ha sido producto de estos cócteles de fumigación las muertes? Se ocasionaron durante los primeros tres a cinco días y después pararon. Si hubieran sido por consecuencias de la falta de oxígeno, tendríamos que hoy todavía sufrir las consecuencias de la mortandad y no solamente frente al camping, sino también en toda la superficie de la laguna aguas arriba, y esto no ha sucedido. Solamente se han visto desde donde se fumigó aguas abajo hasta el puente de Del Carril.

Federico me contestó: Sí, es verdad, Oscar.

Entonces -le dije a Federico- esto no ha sido una casualidad, si una causalidad, ya que las personas que se fueron dijeron que les picaba todo el cuerpo porque la deriva de la fumigación los había afectado.

Sí, Oscar, puede ser -me respondió Federico-. Pero las muertes van a seguir, Oscar, porque el agua cada vez tiene menos oxígeno debido a las altas temperaturas y a la sequía reinante.

Es verdad lo sabemos –le comenté a Federico–, pero hoy si fuera por falta de oxígeno tendrían que haber seguido muriéndose y, como verás, no sucede.

Y ojalá te equivoques, que nos llueva y esto no se produzca. Pero... si no llueve, las muertes van a empezar recién a los diez o quince días de enero y ¿por qué te digo esto? Porque el claro dos y el claro uno todavía cuentan con la cantidad de agua suficiente, para que mantengamos nivel de 50 a 60 centímetros en aproximadamente 600 a 800 has, y con la vegetación que hay tenemos más posibilidades de que vivan. ¿Soy claro en mi explicación?.

Prometo, Federico, que si empiezan a morir por falta de oxígeno, y por la sequía, me comunicaré contigo para avisarte. No por que me puedas dar una solución, sino para que te enteres nada más y para saber si los tiempos eran más o menos ciertos.

Palabras más, palabras menos, y para no extenderme más en el relato, me despedí de Federico con la sensación de un buen tipo. Le desee éxito, felicidades y siguió su viaje.

Nuestra intención no es polemizar. No estamos en contra del dueño del campo, que seguramente habrá contratado un servicio. No tenemos ningún problema con partidos vecinos. Solamente defendemos la vida, el humedal con las especies que lo habitan, la fuente de ingresos.

Pretendemos el respeto mutuo, la convivencia entre vecinos, el diálogo, la aptitud de los funcionarios provinciales y sus tiempos. Queremos buenas actitudes para marcar nuestras altitudes frente a la vida. Tratemos de que esto no vuelva a suceder. Muchas gracias y feliz Navidad.

Oscar Adorno

Presidente del Club de Pesca de Saladillo

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