Hace 9 años que Julia Ferreyra sostiene la hipótesis que el Poder Judicial recién tuvo en cuenta ahora: Víctor Purreta como homicida de Andrea López. Por eso la decisión del juez Daniel Ralli, que se conoció el viernes, fue un alivio para la madre de la mujer que se convirtió en símbolo de la violencia machista y las víctimas de la prostitución.
Tras el acto del domingo, en el que aparecieron funcionarios oficiales para darle respaldo al homejane en el noveno aniversario de la desaparición, Julia Ferreyra dice en diálogo con El Diario que ahora sí siente cierto apoyo de las autoridades, aunque reivindica sobre todo el respaldo que tuvo de las organizaciones que la acompañaron durante todo este tipo.
Afirma, además: “Necesito Justicia para mi hija y luchar hasta que él (Purreta) diga que hizo con Andrea, para al menos poder tener un lugar donde llevarle una flor”.
-¿Qué sintió cuando conoció el procesamiento de Purreta por homicidio? -preguntó El Diario.
-Esa lucha la vengo llevando hace 9 años. Desde el momento de la desaparición dije que no hay más culpable que él. ¿Cómo un juez se podía quedar con eso? Él no salía a buscarla, ni a hacer denuncias... en otras oportunidades, cuando Andrea se iba porque le pegaba, hasta le hacía denuncias por abandono de hogar. Si no hubiera tenido nada que ver, se hubiera acercado a nosotros a buscarla porque se había ido, o algo...
-¿Le sorprendió que fuera en este momento?
-No me lo esperaba ahora. Creí que antes de terminar 2012 iba a haber una respuesta, pensaba que Dios no me podía abandonar. Demasiado ha sufrido mi hija los maltratos, golpes, humillaciones, que la tirara en la ruta, todo... Tiene que haber justicia. No es que invento nada. Antes no salí a pedir ayuda porque no se sentía esta cosa, pero ahora digo que no me vuelve a ocurrir nunca más.
-¿Su nieto está al tanto de toda esta situación, cómo ha reaccionado?
-Sí. El nene lo ha dicho, lo ha visto, nadie le ha puesto nada en la cabeza ni le ha hecho imaginar cosas. Él lee El Diario, está enterado de todo, me pidió participar en las actividades y en las reuniones. Sabe que estoy luchando por su madre. No lo obligo a nada, va a cumplir 14 años y sabe bien lo que pasó con su madre. Ha pedido que su madre aparezca. La misma familia (de Purreta) se tendría que apiadar y decir qué se hizo con Andrea.
-¿Y usted qué siente en estos momentos?
-Yo sé que si no hubiera hecho la denuncia ni nada, no pasaba nada... Han entendido eso. Al otro día de la desaparición de Andrea, cuando (Purreta) llevaba a dos mujeres a Pehuajó, las chicas declaran que le preguntaron al nene por la madre y él les respondió que el padre les pegó con el rebenque. el rebenque está en la causa. Yo no invento nada ni digo nada fuera de lugar. Necesito Justicia para mi hija y luchar hasta que él diga que hizo con Andrea, para al menos poder tener un lugar donde llevarle una flor.
-¿Qué piensa del acto que se hizo el domingo en el aniversario de la desaparición?
-Ya lo venían preparando hace rato, hace rato que venía sabiendo que se iba a pintar el mural, dijeron de ponerle el nombre a la plaza pero ya lo tiene. Ahora me estoy sintiendo acompañada por las autoridades, porque las veces que han estado en los actos me siento acompañada y están empapados en el caso. Espero que la causa no se olvide. Veo la respuesta que hace 9 años que espero, no de ahora.
-¿Y por qué le parece que esa respuesta de las autoridades apareció recién ahora y no en todo este tiempo?
-No sé si era porque no había tantos avances... ahora me siento muy apoyada y si estoy con esto, y la lucho, es por el apoyo de las mujeres de todos los organismos de acá y de Buenos Aires. Si no hubiera sido por ellas, ahora también con los tambores y las marchas, no sé qué hubiera pasado, no sé si hubiera llegado el procesamiento. Creo que las autoridades ven eso, son padres y madres, están un poco en mi dolor. Ahora le tocó a mi hija, el día de mañana no se sabe...
-¿Quiere agregar algo más?
-Nada, pedirle (a Purreta) que haga memoria, porque sé que ahora se hace el víctima porque le sacaron el régimen de visitas. Pero hasta al hijo torturaba. El juez le sacó el régimen de visitas, porque le metía la cabeza en un fuentón de agua. No es que sea yo la mala de la película y él una víctima...
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