"Pulti ha hecho del descuido de las zonas más postergadas una política de estado"

"Pulti ha hecho del descuido de las zonas más postergadas una política de estado"
Es común hacer algún tipo de balance a esta altura del año, y hasta es sano, si esa especie de recuento retrospectivo sirve para profundizar lo que ha funcionado y se utiliza para cambiar aquello que no ha servido o ha fallado. Es así como resultan útiles, cuando quien los realiza es permeable a ver lo bueno y lo malo, no tras el velo del fanatismo que magnifica lo positivo y aborrece lo negativo, sino con la racionalidad de quien quiere mejorar siempre.
Y también me parece saludable analizar esas variables en contexto, en tiempo y espacio, sobre todo si de política hablamos. Pues el Partido de General Pueyrredon no es una isla con bandera propia, sino que es parte de una zona, de una provincia y de un país y, por que no, de una región. Pero, a su vez, tiene su idiosincrasia y su cultura, sus necesidades específicas, sus problemas acarreados desde hace décadas y los nuevos, que se suman.

Hay obras estructurales que se han inaugurado varias veces pero no se han concluído, como si todos fuéramos unos desmemoriados que no recordamos que pasó el año anterior. Personalmente, creo que hemos vivido otro año donde, en principio, la inversión nacional ha logrado activar la obra pública y ha podido solapar la ausencia del municipio, sobre todo en las zonas más desprotegidas y alejadas. Como siempre, todo lo que se hace, incluso el asfaltado de las calles, se hace en el centro de Mar del Plata, o en el macro centro, con viento a favor y fortuna.

La Provincia no ha podido invertir aquí, puesto que hay un parate económico importante, y eso lo ha sentido el Intendente, ya que siempre dependió de los poderes centrales para realizar obras. En ese sentido, este año no fue diferente a los anteriores: Pulti tiene una gran muñeca para el marketing y sabe como armar buenas pantallas en la zona céntrica para que parezca que la ciudad está en construcción, pero, lamento informar, no es así. Y de seguro las últimas lluvias han puesto en manifiesto esto, demostrando todo lo que se prometió y nunca se hizo en los barrios. Mientras tanto, esas necesidades siguen postergadas y se gastan $ 800 mil para traer una cantante de otro país que pocos recuerdan, como si aquí no hubiera grandes talentos locales para musicalizar una velada de coronación de Reina del Mar, como si con ese dinero el municipio no pudiera hacer cosas más urgentes.

Este año de gestión de Gustavo Pulti transcurrió como los pasados, focalizándose en un sector determinado, que es el más acaudalado y próspero, y beneficiándolo una y otra vez con sus políticas, mientras, los demás, esperan.

Desde el inicio de su primer mandato ha hecho del descuido de las zonas más postergadas una política de estado. Tiene la inmensa fortuna de que el estado nacional está atento a nuestra ciudad y envía fondos para diversas áreas y obras, pero al no haber una administración prolija, austera y ordenada, centrada en la idea del crecimiento equitativo, no son utilizados para el desarrollo sustentable de todos y todas. Es más, el intendente Pulti tiene un discurso en donde manifiesta una serie de adhesiones a esas ideas promovidas desde Nación, que luego, a la hora de reflejarlas en redistribuir esas inversiones en los barrios de Mar del Plata, en Batán, en Sierra de los Padres, en Camet, hace lo que sabe hacer: colocar esos fondos en la vidriera, esa que los vecinos que peor la pasan sólo pueden apreciar cuando el colectivo los lleva al centro.

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