El jefe comunal dijo que en el futuro la ciudad podría soportar nuevas y frecuentes tormentas intensas. Por eso destacó la necesidad de que haya "un compromiso colectivo" junto a tareas de mantenimiento e inversiones en infraestructura.
Ayer, el jefe comunal concentró su atención en verificar la situación en la que se encontraban los cauces de los principales arroyos que surcan el Partido de General Pueyrredon y subrayó que todos ellos "tuvieron una muy buena respuesta" frente a la exigencia de la lluvia.
-¿Cuál es la situación con el suministro de agua potable, el cual se resintió el lunes debido al corte de energía?- le preguntó LA CAPITAL.
-Ante el corte general tomamos la decisión de interrumpir el servicio para evitar el bache que podría haberse producido si se vaciaban las cañerías. Si esto hubiera ocurrido, habría que haber esperado tres horas para reponer el servicio. Por eso cuando se produjo el corte general y no se conocían las causas ni cuánto duraría se resolvió interrumpir el servicio para evitar que se vaciara la red. Eso funcionó en general bien y está comenzando a mejorar a medida que los pozos van entrando en servicio.
-¿Cuál es la evaluación que ha hecho respecto del sistema de agua?
-Creemos que sorteó una alta exigencia muy bien a lo largo de estas horas durante las cuales cayeron 56,5 milímetros. En ese contexto tenemos sólo dos familias evacuadas,que están siendo contenidas en Fortunato de la Plaza.
-¿Advierte que algunas zonas propensas a inundarse soportaron mejor el temporal?
-Creo que un caso concreto es el del barrio Pueyrredon. Tanto las obras de infraestructura como el mantenimiento de los arroyos ayudaron a que no se repitieran problemas con la gravedad de otras veces. Esto fue así gracias al mantenimiento permanente que se hace con el esfuerzo de Obras Sanitarias y las cooperativas. Algunos barrios se anegaban, como Zacagnini, Los Pinares y Constitución, que han soportado mejor gracias al Colector Marcos Sastre.
-No obstante las dificultades en algunos barrios dejan en evidencia la necesidad de que aún se concreten inversiones...
-Es evidente que si tuviéramos concretado el Arroyo del Barco, que hoy está detenido por un cuestionamiento desde el punto de vista de la ingeniería de la obra que no compartimos, y si estuviera concluida la red secundaria del Colector Noroeste para lo que tenemos en marcha el financiamiento, hoy tendríamos una situación todavía mejor.
-¿Qué mirada se tiene desde el municipio sobre la frecuencia e intensidad con la que están ocurriendo este tipo de tormentas?
-En primer lugar hay que seguir trabajando con un sentido de compromiso participativo para actuar frente a estos fenómenos. Pero por lo demás tenemos que estar advertidos de que se están produciendo cambios muy importantes en las intensidades de las lluvias. Estos temporales han sido bien sorteados y creemos que el trabajo que se está haciendo va en buen camino. Pero igual pensamos que tenemos que estar alertas porque pueden ocurrir temporales más importantes. En ese caso la respuesta tiene que ser un trabajo colectivo y compartido teniendo responsabilidad con, por ejemplo, la disposición de los residuos. También hace falta que usemos la comunicación y las redes sociales ya que durante este temporal facebook, twitter y la pagina del municipio prestaron un gran servicio y eso hay que perfeccionarlo porque ayuda mucho.
-Una consecuencia reiterada de estas tormentas es la caída de árboles. ¿Qué se está haciendo en relación a eso?
-La Dirección de Arbolado Urbano ya ha relevado ejemplares deteriorados para retirarlos como ya sucedió por ejemplo en la Diagonal Pueyrredon y en muchos otros lugares a la vez que encaró un plan de forestación que ya permitió plantar más de 12 mil ejemplares de un porte más acorde a la realidad urbana de Mar del Plata. Esa reposición va a seguir como una política de Estado durante los próximos años porque queremos forestar y evitar que los árboles sean un riesgo para los vecinos. También se nota un impacto positivo del código de publicidad ya a pesar de que sufrimos vientos de entre 65 y 70 kilómetros por hora no hubo ni marquesinas ni carteles caídos, cosa que era muy habitual en otros temporales.

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