De la mano del langostino, los números del negocio exportador pesquero en el 2014 mejoraron en relación al 2013. Las causas que frenarán el envión.
La Subsecretaría de Pesca de la Nación dio a conocer días pasados la radiografía del negocio pesquero 2014, con los números finales en cuanto a toneladas exportadas y divisas generadas por el sector.
Los valores finales de exportaciones del año pasado alcanzaron los 1.579.734.000 de dólares a partir de la comercialización de 493.244 toneladas de productos pesqueros. Estas cifras representan un aumento promedio en dólares y toneladas del 7,51% respecto del 2013 y un 3,75 con relación al 2012.
Pero la coyuntura del 2015 hace difícil pensar en que pueda mantenerse la curva de crecimiento. La devaluación del Euro, que va camino a una paridad 1 a 1 con el dólar, pone en jaque la venta de productos a Europa, donde España sigue siendo el principal comprador de la producción pesquera nacional.
La devaluación también ocurre del otro lado de la frontera. Brasil depreció el Real y los frigoríficos locales no tienen pedidos de ventas siquiera para Semana Santa, uno de los picos de la demanda en el año.
Será difícil repetir el balance positivo, también, porque el langostino patagónico, el principal eyector de los números oficiales, viene recortando sus precios de referencia desde la última porción del año pasado y se acrecentó en el inicio del 2015, llegando a una merma del 20% en algunas de sus variantes.
Más allá del recorte de precios, y como ya lo hemos dicho en esta columna, el langostino patagónico volvió a ser el mesías, el salvador de la pesca nacional el año pasado; el tubo de oxígeno que inyectó aire a los balances, asfixiados por la falta de rentabilidad de otros recursos, como la merluza y el calamar.
De los cuadros comparativos presentados en el informe de la Subsecretaría, el langostino experimentó un crecimiento en volumen exportado 13,6% y 18,49% en dólares, superior a lo mostrado en el 2013. Y eso que ese año había sido récord.
El total de toneladas exportadas de langostino fue de 103.515 por 728.641.000 dólares, con un promedio de más de 7 mil dólares la tonelada. Casi la mitad de las divisas generadas por la industria pesquera obedecen a esta especie anual, cuyo ciclo de pesca más intensiva se resume a poco más de seis meses y se desarrolla a cientos de millas del puerto marplatense.
¿Y a qué porción del manjar langostinero accede la pesca local? Según la propia estadística de la Subsecretaría, los buques marplatenses que operaron sobre dicha especie obtuvieron, en conjunto, 20.206,20 toneladas, lo que representa el 16,11% del total obtenido en toda la zona económica exclusiva. El resto se reparte entre armadores de Santa Cruz y Chubut, principalmente.
En cercanías a Miguel Bustamante, el subsecretario de Pesca, atribuyen el récord del 2014 a las cualidades naturales del producto y a las acciones mancomunadas del Estado Nacional y las empresas del sector pesquero en la promoción en ferias internacionales.
También destacaran el trabajo conjunto entre la Nación y las provincias, que ha permitido que la mayoría de las capturas se produzcan en jurisdicción de aguas nacionales, cuando el langostino migra hacia aguas exteriores del Golfo San Jorge y aumenta de tamaño y por consiguiente, valor comercial.
La merluza hubbsi marca cierto equilibrio con lo acontecido en el 2013. Se exportaron 119.367 toneladas de producto por un valor de 297.867.000 dólares. Las cifras representaron un aumento del 1,3% en volumen y del 4,04% en divisas.
La contra cara del langostino es el calamar, que tuvo una buena zafra, pero eso generó el derrumbe del precio. Con 119.802 toneladas exportadas, generó apenas 164.684.000 de dólares. Estas cifras representan una caída del 9,98% en volumen exportado y del 30,5% en dólares con el año anterior.
Y el panorama de la zafra 2015 del illex no se aleja del abismo.. Para cuando la flota nacional tuvo permiso para faenar en la zona exclusiva, sobre la milla 201 más de 150 poteros extranjeros pescaban desde principio de año. Vuelcan la producción al mismo mercado asiático que venden las empresas argentinas, y tiene subsidiado un gran porcentaje del combustible.
“Hoy no tenemos precio de calamar entero ni de vaina”, confesó Fernando Rivera, el presidente de CaIPA, la cámara de los apellidos ilustres de la pesca local como Moscuzza, Solimeno y Valastro, que también tienen barcos poteros.
Saliendo del podio de las principales especies exportadas, el ítem que agrupa a todos los demás productos de la pesca, la situación tampoco se muestra favorable para la industria. Fueron 150.651 toneladas exportadas, las cuales generaron 388.541.000 dólares. Las cifras representan una caída del 7,15% en toneladas y del 6,38% en dólares.
Las perspectivas de cambiar las variables que imperan en el negocio pesquero resultan una quimera. En un año electoral como el que transitamos, los industriales de la pesca no se esperanzan en que se avance sobre el retraso cambiario o se suspendan temporalmente los derechos de exportación.
Se aferran a que el precio del langostino no termine de caer y se preparan para un 2015 donde solo se acentuará la falta de competitividad.
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