La Draga Mendoza profundizará el frente de amarre para que puedan entrar los porta contenedores. Estaba abandonada en la Base Naval. El negocio de tenerla operativa en Mar del Plata.
Luego de invertir 108 millones de pesos para profundizar la boca de acceso al puerto y terminar de extraer una vieja ancla enterrada en el canal principal, en un operativo que costó 350 mil dólares adicionales y todavía no está claro quién va a pagar, el futuro cercano de la estación marítima marplatense está en manos de una coleccionista de fracasos.
La equivocación (?) de profundizar la boca del puerto pero no el frente de amarre de la sección VIII y IX del muelle de ultramar, y que impide que sigan sin poder entrar los buques porta contenedores, ya que no fue incluida en el pliego de licitación adjudicada a las dragas chinas, piensa ser subsanada con la draga 259 C Mendoza.
Se trata de una embarcación propiedad del Estado nacional, a través de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables (Sspyvn), la cual abona los salarios de sus 43 tripulantes, todos afiliados al Sindicado del Personal de Dragado y Balizamiento (SipedyB), que arribó a Mar del Plata en abril del 2009.
La draga llegó para hacer lo que terminó haciendo la UTE, pero un lustro después: recuperar los márgenes operativos del canal secundario e intentar avanzar sobre el banco de arena que obstruía el principal.
Con la Mendoza “activa” y absorbiendo más de 35 millones de pesos en el operativo dragado, el puerto retrocedió varios casilleros al punto que desde junio de 2012 se canceló el servicio de porta contenedores luego que Maersk denunciara dos incidentes de varadura al intentar sortear el acceso a puerto.
Es la draga que fundió el motor principal a poco de arribar a Mar del Plata, que trajo el motor secundario en piezas sueltas que nunca terminaron de armar, cuyo personal estuvo de paro porque se rompió la cocina y no volvieron a trabajar hasta que la importaron de Italia, que hacía que dragaba los fines de semana largos y en verano, salía por tele como escenario de fondo del programa de Mirtha Legrand.
La draga Mendoza significó un negocio para muchos en Mar del Plata. En su desglose de costos aparecen gastos en combustible como si hubiese dragado este y el puerto de Bahía Blanca. José María Pérez de la Sierra, el delegado de la Subsecretaría en Quequén y responsable de semejante fracaso, tendrá una nueva oportunidad. Lo mismo que las nuevas autoridades del Consorcio.
La nueva tarea encomendada a la “Mendoza” podría haberla hecho la draga engrampadora que completó la primera parte de la profundización de la boca del puerto. Como no hay planificación ni sentido común, ahora salen a desempolvar un artefacto que hace seis meses aguarda fondos para cumplir las exigencias de Prefectura y así tener autorización a navegar en aguas abiertas. Su destino era el puerto de Concepción del Uruguay, donde planificaban ponerla en valor para asignarle la tarea de repasar el canal Martín García. Extender los negocios que genera a su alrededor.
Si no puede siquiera navegar por mar abierto, imagen cumplir su rol de draga. Sin el más mínimo mantenimiento, sus equipos dan pena. Le falta de todo un poco: de las dos bombas de succión de sedimentos, solo funciona la de babor. Y le hacen falta trabajos de calderería en todo el circuito de cañerías para que aspire arena y no agua.
Si bien las últimas batimetrías marcaron la necesidad de retirar 50 mil metros cúbicos, la Mendoza solo retirará 30 mil m3 de sedimentos (barro) del frente d atraque. Indispensables para llevar el calado por sobre los 9 metros de profundidad, como para que pueda ingresar el barco de MSC. La draga china es muy grande para operar en esas reducidas dimensiones.
En los papeles, es un objetivo fácil de cumplir. Pero tratándose de la Mendoza nadie duerme tranquilo. ¿Por qué el Consorcio Portuario le da una nueva chance a una embarcación que no ha hecho otra cosa que fracasar desde que llegó a Mar del Plata?. Las consecuencias de planificar excepcionalmente mal provocan que no haya otra alternativa que confiar en este artefacto naval abandonado en la Base Naval hasta el mes pasado.
Según cuentan fuentes del Consorcio, la oferta de la Mendoza surgió de la propia Sspyvn. Acá tenían un cálculo de costo de 11 dólares el metro cúbico. “Con la Mendoza pagarán solo 3”, le dijeron desde la cartera nacional.
Tettamanti ofrece la Mendoza pero debajo de sus diques flotantes, sobre el Espigón 7, en jurisdicción de Terrena SA, controlada por SPI, apareció dragando la embarcación china. Con el dique fuera de su posición, SPI licenció a buena parte de su personal. Justo en los días que más trabajo tiene la industria de reparaciones. Tal vez lo que pierden por un lado lo ganan por otro. Como no hacerle precio al funcionario/empresario naval artífice de su llegada a Mar del Plata y generador de nuevos contratos de dragado.
En el Consorcio no saben cuánto pagó SPI por el dragado. Ni quieren saberlo. Pero tampoco cuántos metros dragaron ni si hubo estudio de impacto ambiental para determinar si los sedimentos bajo el dique grande contemplaban un riesgo para el medio ambiente. Es común que se depositen en el fondo del espejo de agua materiales contaminantes que se utilizan en las tareas de puesta en valor de los barcos que suben a los diques.
Jorge Hidalgo, el nuevo Presidente del Consorcio, tampoco quiso molestar a la empresa del Subsecretario con estudios obligatorios para el resto de los permisionarios. La responsable del área, Florencia Laino, renunció hace un tiempo y el área de Medio Ambiente está acéfala desde entonces. “Sabes que nos olvidamos de pedírselos”, le confesó a este cronista un allegado al Presidente. Los “Manino boys” son cualquier cosa, menos gente despistada.
Olvidos mediante, en el Consorcio se preparan para convivir con la Mendoza. “Vamos a pagarle el gas oil y aportamos los fondos para arreglar la bomba rota”, contó el colaborador del Presidente.
El plan oficial es poner en marcha la draga antes del 10 de enero como para poder terminar en 20 días y así acoplar al puerto a la ruta de la naviera como última escala antes del viaje al puerto Navegantes, en el sur de Brasil.
En el muelle de ultra mar está amarrada parte de la flota pesquera. Si se demora el inicio de la primera marea del año, tal vez haya que esperar unos días más para que la zona quede liberada y poder aguardar a que el milagro se consume.
“Que draque la draga”, ruegan muchos. La colección de fracasos, curten el pellejo y despiertan milagros humildes. Algún día hasta se esperanzan con que el sentido común también pueda ingresar por la boca del puerto.


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