En el Cementerio San Vicente pululan los criaderos de mosquitos. En la mayoría de los floreros hay agua semiestancada.
Esta es la postal en casi todas las lápidas del Cementerio San Vicente: floreros con aguas turbias, lozas y vidrios destruidos. Un nuevo brote de dengue azota otra vez la provincia de Córdoba y en este sector de la ciudad nadie parece advertirlo. Ni los cuidadores, ni las viudas que aprovecharon el feriado del 20 de febrero para llevar flores a sus seres queridos.
“Cuando vengo, prefiero no traer a los chicos. Todo esto está lleno de basura y pululan los bichos. Venimos tres veces por semana a arreglar el panteón. Si no lo hacemos nosotros, no lo hace nadie”, explica Soledad Brizuela. La mujer, de Ampliación Primero de Mayo, llegó en moto con su esposo, el miércoles por la mañana y vació los floreros.
Sin prevención. Cecilia Marchetti, médica que hasta hace poco trabajó en el cercano centro de salud municipal número 8 de barrio Acosta, agrega: “Es como si no hubiésemos aprendido nada de la epidemia del 2009. Al riesgo que representa el cementerio, se le agrega la costa del río. La gente acumula agua en piletas tipo Pelopincho. Y en tarros de plástico que no cuidan. Tampoco se hizo una campaña para evitar que este año tengamos nuevos casos”.
Escondidos. Hace pocos días, la Municipalidad cortó los yuyos en el Cementerio San Vicente. El pasto está hoy bien cortado, pero amontonado. Como quien barre una habitación y esconde la basura por debajo de la alfombra.
Botellas de plástico, bolsas y otros residuos están repartidos a lo largo y a lo ancho de esta necrópolis.
Acciones vandálicas han provocado la rotura de casi todos los vidrios de los panteones. Las tumbas están al descubierto. Es una postal del abandono.
“Venimos dos veces por semana. Por suerte, esta vez vimos los yuyos cortos porque hasta hace poco tiempo las malezas nos tapaban”, cuenta Yésica, de Villa Inés. Ella llegó con su hermana y su hija a dejar flores para un hermano que falleció en un accidente. Asegura que en su barrio la gente no tomó conciencia del peligro del dengue. Y que no recibió la visita de ningún promotor de salud que le explicara cómo cuidarse.
“La gente bajó los niveles de alarma. No hay conciencia de la gravedad del asunto. Hay que insistir en las campañas casa por casa. Y también en sitios de riesgo como los cementerios”, agrega Marchetti.
Las malezas le ganan al cemento en las lápidas del extremo sur del territorio. Mariposas negras revolotean entre las plantas. Hay mosquitos, no se distingue su clase. Pero por las dudas, invade el picazón.
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Flores sin agua, desde hoy
La Municipalidad decidió prohibir el uso de agua para los floreros del cementerio y acordó con las floristas que entreguen arena húmeda con sus ramos. El subsecretario de Gobierno, Sergio Piguillem, dijo que en las últimas horas se cortó el pasto y se instruyó a los empleados que retiren los floreros con agua. Se mostró sorprendido de que aún no lo hayan hecho.
Por otra parte, el Ministerio de Salud de Córdoba fumigó ayer un sector de barrio San Rafael. Hasta ahora, los casos de dengue llegan a 10, de los cuales 8 son autóctonos.
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Consejos
»Floreros. Si son de cementerio, es preferible que no junten agua. Es mejor llenarlos con arena húmeda.
»En casa. Hay que eliminar cualquier reservorio que pueda propiciar el desarrollo de larvas. Si almacena agua en barriles, baldes o bidones, éstos deben estar tapados.
»Diurno. El mosquito Aedes aegypti pica más durante el día (amanecer y atardecer). No emite zumbido y tiene pintas blancas en las patas.
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