Un chico de 16 años fue asesinado por un alumno de 17, durante una discusión
Para los investigadores, se trató de un caso de contenido muy especial, entre jóvenes que enfrentan numerosas carencias, afectivas y materiales. "Al parecer, el encono venía desde hace tiempo y por cuestiones propias del barrio donde vivían. Tal vez tuvo algo que ver alguna cuestión sentimental, es decir, la disputa por el afecto de una mujer", reflexionaron ante la prensa autoridades del establecimiento educativo-escuela para adultos Hipólito Irigoyen- situado en General Paz al 5300, del barrio Sargento Cabral, al norte del municipio, donde durante el día funciona el complejo educativo Luis María Drago. Hasta anoche, el homicida era buscado en barrios del noroeste de esta capital. El director de la Región IV de Educación, Rafael Bono, explicó: "A la escuela nocturna asisten alumnos del plan Progresar, del Vuelvo a Estudiar".
El hecho c onmocionó a una ciudad que ya registra 60 asesinatos en lo que va del año. La víctima, identificada como Joel Soto, murió cuando era llevado en un patrullero hasta el hospital José María Cullen. Por las actuaciones policiales y judiciales, la mochila del fallecido, al igual que las manchas de sangre, permanecieron en el lugar del crimen hasta media mañana de ayer, a sólo cinco metros de la puerta de la escuela, cuyas autoridades dispusieron ayer la suspensión de clases.
En la acera donde se produjo el homicidio, a las 23, se encontró la mochila del fallecido, en cuyo interior, además de los útiles habituales, había una cuchilla de carnicero y también un puñal.
El fiscal regional Ricardo Fessia admitió que lo sucedido sorprendió a los propios docentes y alumnos del establecimiento, ya que la discusión en el interior del aula fue violenta y que ambos resolvieron continuarla en la vereda. Inútiles fueron los gritos tratando de evitar la segura pelea. "El agresor tomó la iniciativa de atacar a la víctima en sólo cuestión de segundos", dijo un no docente del establecimiento, quien llegó a asistir a la víctima y efectuar la llamada telefónica al 911.
El asesino se fugó del lugar, pero está identificado y desde el mismo momento del hecho es buscado en toda la barriada del extremo noroeste de la ciudad. En la jornada de ayer, la policía realizó allanamientos en viviendas de familiares y amigos, pero el sospechoso no fue hallado.
El fiscal Fessia dijo a LA NACION que había conversado con el padre del asesino -no reveló ningún detalle de su filiación- y que éste le comentó que no sabía con quién estaba viviendo, ya que se había separado hace tiempo de su esposa y madre del menor, y no tenía contacto con él.
Desde el Ministerio de Educación santafecino aseguraron que los docentes "no podían prever el desenlace que tuvo el conflicto entre los dos alumnos". Noemí Stara, directora provincial de Educación para Adultos, reconoció: "Estamos preocupados y consternados por lo sucedido. Los docentes de estos chicos están shockeados porque nunca pensaron que se podía llegar a este extremo de violencia", destacó.
Según Stara, estos chicos venían con una pelea anterior del barrio Los Hornos. "Desgraciadamente -agregó-, los docentes no pudieron dilucidar a tiempo la gravedad del conflicto. Incluso, los profesores estuvieron con los alumnos en el comedor escolar mientras cenaban, y no advirtieron que había una situación problemática. El ministerio ha puesto todos los equipos a disposición de la escuela para abordar con los alumnos este hecho cuando regresen el lunes a las aulas.".
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