Por Hernán de GoñiEl discurso oficial se nutrió de la calificada serie de encuentros que mantuvo Cristina Kirchner desde su reciente participación en la Cumbre Nuclear, en Washington, para contrarrestar las críticas que se ganó en estos tres años por cristalizar, a través de decisiones, políticas la idea de "aislamiento internacional".
La Argentina ha tenido, en este frente, actitudes bipolares. Hoy está reiniciando procesos que había frenado por su propia voluntad. El tibio acercamiento que comenzó a gestarse con el FMI, sumado al canje de deuda, marcan una corrección del rumbo. El G-20 lo ha reconocido, aceptando hacer una cumbre preparatoria en Buenos Aires (que se sumará a otra de banqueros centrales en mayo). El Gobierno tiene que ocuparse ahora de no dar pasos discordantes. No puede jugar en dos canchas al mismo tiempo. Y eso depende solo de los Kirchner.

Comentá la nota