Puchero o pulpa: la brecha también se amplía en el consumo de carne

Con la suba del precio de la carne vacuna no sólo disminuyó el consumo sino que además se acrecentaron los extremos en las elecciones. Los clientes que priorizan el precio eligen cortes con hueso y quienes prefieren pulpas, redujeron la frecuencia semanal. En los barrios prevalece la compra por redondeo y en supermercados y centro, el pago con débito.

El alza sostenida en el precio de la carne vacuna en los últimos meses se condice con el descenso en el consumo, en una recorrida que NORTE hizo ayer por varias carnicerías de la ciudad.

Tanto proveedores como consumidores consultados confirmaron que se produjeron importantes cambios en el comportamiento general. Esas modificaciones se dan a ambos lados del mostrador y abarcan desde la creatividad en la presentación del producto en exhibidores, ofertas y promociones, hasta en la rotación de alimentos y originalidad en la cocina.

Cada vez son más quienes compran en función de un monto tope o por unidad antes que por kilo: “Piden cinco pesos de carne molida o cuatro costeletas”, ejemplifica un expendedor.

También se acentúan los extremos. Por un lado están quienes pueden pagar un poco más por cortes magros de ternera y los que adquieren por pieza o reducen la frecuencia de compra. Por otro, hay consumidores a los que les resulta inalcanzable un kilo de pulpa y limitan la elección a cortes con hueso, como aguja, osobuco, paletita y puchero.

Hábitos y elecciones

Carmen ratifica que en su familia se consume menos carne vacuna que a principios de año: “Antes lo hacíamos de dos a tres veces por semana y ahora podemos pasar una semana sin comer carne de vaca”.

La mujer sostiene que la sustitución es por pollo, pescado y otras variantes, “como somos dos, el menú es variado y somos flexibles”.

Julio asegura que en su hogar “hasta hace no mucho tiempo se comía carne de vaca casi todos los días y ahora, día por medio”.

A las voces de los consumidores se suma Graciela: prefiere costeletas y colita de cuadril, admite que los precios redujeron en buena medida el consumo familiar pero también una mayor presencia de pollo y pescado.

Nora, otra asidua cliente del mercadito por avenida Avalos, también confirma la merma general aunque señaló que en su casa hay carne vacuna y de pollo por igual. Entre los cortes habituales están costeletas y colita de cuadril.

Las carnicerías

En “La Ternerita” la especialidad es la pulpa por pieza y con hueso; como su nombre lo indica, comercializa carne de ternera y en comparación con el precio fraccionado los representantes de la firma aseguran que hay un 35 por ciento a favor del comprador. Costeletas y milanesas encabezan los cortes más pedidos.

La carnicería Shire tiene otro perfil. Es un emprendimiento familiar y su dueño, Juan Carlos, afirma que precios económicos y productos de calidad son su “fuerte”. Sostiene que la suba general no lo afectó, pero reconoce que en general el consumo descendió. Vende carne de novillo y terneros grandes faenados en Córdoba y en el Chaco.

“El asado es lo más buscado cada fin de semana”, afirma, en tanto que puchero y aguja lideran el ranking en días laborales, le siguen molida, milanesa, paletita y bife ancho.

En el súper

Gri-Nor es un mercadito con carnicería que se especializa en carne de ternera (frigorífico Calchaquí), según el personal que trabaja allí, los clientes son de clase media y media alta y entre los cortes preferidos están la pulpa y costillar.

Para ese comercio la venta de carne vacuna aún se mantiene alta respecto del pollo y la relación es de un 70 por ciento para la carne de vaca contra un 30 de ave.

Sergio, uno de los jóvenes carniceros del lugar asegura que la modalidad de pago también contribuye en la elección del proveedor porque cada vez más personas eligen supermercados y abastecedoras donde se puede pagar con débito o tarjeta de crédito.

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