Avanza el juicio en la Cámara Tercera por el homicidio de la docente Verónica Gladyz Romero y por el cual es acusado su exesposo Juan Ramón Soto. Ayer el tribunal informó que está disponible el certificado que acredita que madre y hermanas de la víctima se hallan bajo tratamiento psicológico, por lo que tendrá que resolver hoy si hace lugar al planteo de la querella que atestigüen sin el imputado en la sala.
Por tercera vez consecutiva, Imperio Díaz, Gisela y Cristina, madre y hermanas de Verónica Romero (38) no pudieron declarar, en el marco del debate oral y público que se lleva contra el profesor de educación física Juan Soto (41), acusado de “homicidio calificado con las agravantes por el vínculo, de acuerdo con el artículo 80, inciso 1º del Código Penal”.
Las razones son meramente técnicas y por el planteo de la abogada querellante Lorena Padován ante el tribunal. Solicitó el martes que debido a un tratamiento psicológico al que asisten las tres mujeres, sería importante para el éxito de la recuperación del “trauma” vivido, que el imputado Soto no esté presente en la sala, adhiriendo la fiscalía y rechazado por la defensora oficial 6, Zulema Quiroga.
Romero fue hallada sin vida el 27 de marzo de 2013 dentro de su auto, con once puñaladas, un transeúnte la encontró en Las Heras y Seitor. Desde entonces, tanto la mamá como las dos hermanas son contenidas por psicólogos de la línea 102 del ministerio de Desarrollo Social de Chaco.
Cumplido el requisito, notificado por la presidenta del tribunal, Elda Torresagasti- la querella- tramitó la constancia y finalmente ayer ingresó por secretaría.
Hoy, Torresagasti, y sus pares María Susana Gutiérrez y Osvaldo Verón deberán expresarse si el acusado tendrá que abandonar la sala durante los testimonios más esperados en el juicio que podría transformarse en el primero por femicidio si más adelante, los fiscales Héctor Valdivia y Jorge Gómez piden ampliar la imputación por el delito tipificado en el inciso 11º del artículo 80 del Código Penal.
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Ayer la audiencia se realizó en forma ágil y concluyó cerca de las 10, teniendo en cuenta que solamente declararon tres testigos propuestos por el ministerio Fiscal Público.
Primero lo hizo Sandra Acevedo, una maestra jardinera y conocida de Mariela Rosona Tiberio, a la que le cuidaba una hija y esporádicamente compartían algunas actividades sociales. Se le preguntó cada detalle de lo que hizo Tiberio el 26 de marzo de 2013, día de la desaparición de Romero.
La testigo mencionó que si bien eran conocidas y además reunían a las hijas de ambas para que jueguen y viven a una cuadra, “no somos confidentes”, aclaró sobre cuestiones inherentes a la vida sentimental de la entonces “novia” de Sto.
Tiberio que declaró el martes refirió que “estábamos probando una relación” que duró poco y que todo comenzó “una vez separado de la señora Romero”, a la que dijo haberla conocido cuando ésta se presentó en su domicilio para hablarle “mal de Soto”.
Lo cierto es que Acevedo también admitió haberlo “visto un par de veces” al sospechoso, cuando fue hasta la casa de su colega y después cuando ella la visitó en su domicilio. Sin embargo recordó que en una ocasión Tiberio le llevó la nena para que la cuide ya que estaba conociéndose con un hombre.
Sobre el día del hecho, respondió la mujer que a su compañera la vio y que la notó “normal, como todos los días”.
Acerca de los diferentes incidentes que Tiberio habría tenido con la víctima, cuando ya Soto estaba saliendo con ella, Acevedo manifestó que nunca le contó nada al respecto.
Un “amigo” de la exnovia de Soto
Por otro lado, declaró Ezequiel Díaz, empleado de comercio y amigo de Mariela Rosana Tiberio. Estuvo unido como “amigo” de ella al menos seis años y después del crimen se cortó todo tipo de relación y comunicación que ambos sostenían hasta entonces. Pero ayer reveló que en marzo de este año, la maestra jardinera volvió a escribirle por teléfono y que en esas charlas por primera vez hablaron del hecho que está siendo ventilado en la Cámara Tercera en lo Criminal.
“Yo le pregunté porque sabía que debía declarar porque ella me nombró en la fiscalía y después de cosas personales”, expresó el hombre.
Dijo haberla conocido en un boliche y que se vieron varias veces, pero sin compromiso porque ella “estaba intentando una relación”, en alusión al incipiente noviazgo con Soto.
El testigo y Tiberio se vieron un mes y medio antes del crimen sobre avenida Soberanía, a la que el muchacho buscó con su auto y se dirigieron al hotel Premium de Resistencia, donde “estuvimos un turno sería”. La retiró a las 2015 a la mujer y estuvieron hasta las 22 aproximadamente, para luego llevarla hasta calle 27.
Mencionó que trataban de verse “cuando se podía”, porque sabía que a veces estaba con otra persona.
Finalmente aclaró que pese a la comunicación de marzo con Tiberio, no pasó más de eso, ya que “me casé y tengo familia”.
Vecinos y una cita frustrada
El último en concurrir fue Jorge Guillermo Villanueva, empleado de la Cámara de Comercio, vecino de toda la vida de la mujer asesinada. Con ella estuvo días antes del hecho, cuando salió a caminar junto a su perro y la encontró a Verónica, cuando ella le pidió que la acompañara. Así en el camino hablaron de la separación. “Me dijo que estaba en trámite los papeles del divorcio y me contó cosas de la vida”.
El 26 de marzo es el aniversario de la Cámara de Comercio y le mandó un mensaje de texto y ella respondió: “Divertirte mucho”, le contestó Romero sobre el evento a que Villanueva asistió y se retiró cerca de la medianoche.
Fue la mamá de Romero, quien el 27, cuando apareció el cuerpo, se dirigió a la casa de Villanueva para preguntarle si sabía algo. El hombre desde su separación se mudó a la casa de los padres y vive en un departamento. Ese día, ya no estaba porque fue a trabajar y enterado por su mamá de que Imperio Díaz lo buscaba, éste mandó un mensaje al número de Verónica: “Obviamente que no me respondió”.
Reconoció haber tenido una relación de vecinos y conocidos, sin que haya pasado más allá el contacto. Aunque habían quedado en salir a tomar algo más adelante, cita que finalmente no se concretó. En cuanto a Soto, nunca hablaron y solamente lo conocía de vista.
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