Las pruebas han dado el veredicto

Por Ricardo Kirschbaum

Marcela y Felipe Noble Herrera cotejaron sus muestras de ADN con las dos familias querellantes (Miranda-Lanuscou y García-Gualdero).

El resultado fue negativo. Luego, compararon con muestras del Banco de Datos Genéticos de desaparecidos en 1975 y 1976, período clave por el nacimiento y adopción de los jóvenes. El resultado fue, otra vez, negativo en todos los casos en que el material genético era suficiente, tal como fue y es habitual en la búsqueda de nietos. Falta el cotejo con la totalidad de BNDG, paso pedido por Marcela y Felipe. Esta comparación abarca un período en el que biológicamente la correspondencia es imposible. Esa es la situación hoy: lo que se buscaba era establecer si ambos eran hijos de desaparecidos, lo que ha quedado descartado . El informe difundido por Abuelas informa que 2.700 casos de cotejos de ADN no han sido positivos.

Estela de Carlotto, titular de la organización, ha dicho que la prueba no ha sido negativa ; que es sospechoso que Marcela y Felipe hayan cambiado de posición, ofreciendo cotejar su ADN con todo el Banco; que la ex titular del BNDG se pasó al bando de los “apropiadores”, al igual que el ex juez Cavallo, abogado de los Noble Herrera. Antes había descartado que en este caso hubiera habido “sustracción” de menores, aunque luego se contradijo . A pesar de los resultados certificados por la Justicia, fue muy llamativa su afirmación: “Ojalá alguno de ellos fuera” (Marcela o Felipe) uno de los nietos buscados. O sea, hijo de desaparecidos.

La búsqueda de la verdad, en que se empeñaron las Abuelas, se ha trocado en la búsqueda de un resultado que confirme el prejuzgamiento y la sospecha que, por motivos políticos y con fines que distan de ser los que invocan, se han usado en este caso con irresponsabilidad. No importa que el cotejo haya sido negativo: lo que importa ahora al Gobierno y a sus atribulados seguidores es por qué los jóvenes dieron este valiente paso para terminar con los que ellos han llamado con propiedad “acoso” y “persecución” .

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