El que espera, desespera. El paro entra en el séptimo día, la incertidumbre invade a todos, y pocos pueden creer lo bajo que se ha caído: Inacción, impericia, incapacidad, crisis, y traiciones.
General Pueyrredón, el “municipio-provincia”, con un presupuesto de más de 5000 millones de pesos, penando y esperando por la llegada salvadora de 50 millones.
“Esto ya no es un problema financiero o económico. Esto es un problema político” dice un concejal de la oposición, que ha sido uno de los que, en momentos donde el radicalismo empieza a despegarse de la gestión Arroyo, presta un voto y da una mano al gobierno en el deliberativo.
Inacción, impericia, incapacidad, crisis, y traiciones.
Inacción: Son varias las frustradas reuniones en capital y La Plata donde arribaron funcionarios de segunda línea, y desde allí les reclamaron sorprendidos y preocupados por la ausencia de Arroyo. Los problemas crecen, y no hay reacción. Se ven muchos funcionarios sobrepasados por la fuerza de los hechos.
Impericia: Es duro, pero en varios frentes al mismo tiempo, se nota la falta de pericia para poner paños fríos, negociar, dialogar, acercar posiciones. No siempre es cuestión de plata, de fondos, de recursos. Muchas veces, hay temas locales que necesitan de reuniones, de encontrarse, de mirarse a los ojos. Hay veces que, con sólo ir al lugar, poner la cara y endurecer el cuero, las tensiones se alejan. Crovetto, Rojas, y varios funcionarios, han tomado una actitud soberbia de no escuchar, ni atender, delegar en los segundos las “álgidas” reuniones. Así no se gobierna.
Incapacidad: No ser capaz de leer los signos de los tiempos, la temperatura de la calle, las necesidades de la gente. Esa falta de sensibilidad, sumada a cierta soberbia, más la obsesión en cerrar las cuentas, se convirtieron en el cóctel perfecto para esta crisis.
Crisis: Es el resultado inevitable de errores propios, dificultad para solucionar problemas viejos, curiosa capacidad para crear problemas nuevos, sumado todo esto a los cortocircuitos internos, las intrigas palaciegas, y cierta desconfianza desde La Plata y Buenos Aires hacia el zorro número uno.
Traiciones: No mover un pelo, cuando la crisis crece, es una forma de traición. El radicalismo juega sus cartas, y sus propias internas. Algunos se quieren probar el traje de lord mayor. Otros se aferran a Cambiemos, por coincidencia ideológica (Abad) por falta de otras opciones (Baragiola y Rodríguez) y todos, por la incertidumbre que significa salir del paraguas y de la bonanza de ser oficialismo, para llegar a las arenas de la oposición. Seguramente seguirán muchos dentro de esta alianza, pero jugarán sus cartas para debilitar a Arroyo, y mostrarle a Vidal que son muy necesarios para mantener el caudal de votos de la Quinta Sección Electoral, de cara a las legislativas del 2017. La quinta es fundamental: Mar del Plata le dió el triunfo a Vidal en la provincia.
La gobernadora vió en las últimas horas cuánto importa el conflicto de los municipales de General Pueyrredón. Los trabajadores de toda la provincia están en alerta. No quieren que el pago desdoblado se haga costumbre en toda la provincia.
Vidal parece pedir “pruebas de amor” todo el tiempo. Condiciones en el armado del segundo gabinete de Arroyo. Cinto, tablero de gestión, desembarco de gente PRO en los entes, intervención desde provincia en algunas áreas. Más PRO y cada vez menos radicalismo.
¿La última salida de Mario Marchioli del EMTUR responde a estas “pruebas de amor” permanentes? ¿Su salida destrabó el envío de fondos para pagarle a los municipales?
Ingresa al EMTUR en reemplazo de Marchioli, Gabriela Magnoler, docente universitaria. Antes sonó el nombre de Mariana Foutel. Todas pertenecen a la empresa Management & Fit, la consultora estrella del PRO, con fuertes vínculos con la Gobernadora Vidal. La encuestadora está siempre presente con sus análisis en La Nación y Clarín, y en las elecciones de 2011, por ejemplo, le daba a CFK una intención de voto del 38%, cuando a las pocas semanas ganó con el 54,11%
Crisis con todas las letras. Los municipales tienen que volver al 2001 para recordar una situación similar: Desorientación, reclamos, enfrentamientos con los trabajadores, achiques, estigmatización del empleado municipal. Desazón.
Tristeza por aquellos miles de municipales que votaron a Arroyo, cansados de Pulti, porque no pagaba las obras sociales en tiempo y forma. Arroyo ahora, ni les paga los sueldos…
Hay más preguntas que respuestas: ¿Qué pasará el próximo mes? ¿Qué otras pruebas de amor le pedirán al intendente? ¿La suerte de Arroyo ya está definida? ¿Salida, renuncia, o intervención total por parte de la provincia?
Lo verdaderamente preocupante, es que hoy, ni el más optimista de los funcionarios, sabe a ciencia cierta cómo se seguirá gobernando. Ni siquiera saben si en dos semanas tendrán los fondos para pagar los sueldos.
Se terminó el tanque de la herencia recibida, la luna de miel, las causas contra Pulti, los números de Cano, el déficit impagable. La luz roja de la reserva está prendida… en el tablero de gestión.
Y todavía, Carlos Fernando Arroyo no cumplió ni el primer año de gestión…




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