El recientemente presentado proyecto oficial para la creación de la Policía de Prevención, oficializado ayer por el Gobierno bonaerense en el Consejo de Seguridad luego de ser reclamado por el denominado “Grupo de los 8” intendentes críticos al kirchnerismo, no parece seducir a los jefes comunales del interior, quienes se oponen a cargar con la responsabilidad política de la fuerza y a costear los gastos operativos.
Sin embargo, el Gobierno tomó la iniciativa, a medias: la fuerza, si bien responderá funcionalmente del intendente local, mantendrá su “dependencia orgánica” con el ministerio de Justicia y Seguridad. Además, los sueldos de los agentes serán costeados por el Ejecutivo provincial, aunque no se detalló qué sucederá con los costos operativos, que probablemente corran por cuenta de los municipios.
Estos dos puntos son lo más resistidos por los jefes comunales, quienes se niegan a cargar con la responsabilidad política de tener una fuerza a su cargo y juran no poder costear los gastos que demande la nueva fuerza. Los más desconfiados recuerdan cómo en algunas etapas se tuvieron que hacer cargo de gran parte de los gastos de la Policía Comunal.
El intendente de Berazategui, el oficialista Juan José Mussi, reclamó que “no hay que descentralizar los problemas nada más sino que hay que descentralizar también los recursos”.
Mussi, enumeró, entre las dificultades de contar con fuerzas municipales, que “el delito pasa de un distrito a otro, especialmente en el conurbano bonaerense que nos divide una calle de otro municipio”.
Su par de Alberti, Leonel Zacca (FpV), consideró que “crear otro cuerpo significará una erogación que no estaríamos en condiciones de aportar”. El jefe comunal destacó que “en las localidades del interior no hace falta agregar una nueva fuerza, ya tenemos la Policía Comunal que depende del intendente, y con eso no tenemos muchas dificultades”.
Por su parte, el intendente de Tandil, Miguel Lunghi, opinó que “tenemos la obligación de colaborar con la policía, pero no estamos de acuerdo con hacernos cargo de una fuerza”.
“Yo no soy el comisario del pueblo”, sostuvo Lunghi, al asegurar que “tenemos que estar cerca y apoya tanto en lo económico como en la logística, pero no más que eso”. Además, reclamó “reforzar la policía con más agentes y más disponibilidad de dinero”.
LA POSTURA DE “LOS 8”
Si bien desde el Gobierno aseguraron que el proyecto oficial se consultó “con todos los sectores”, voceros del “Grupo de los 8” negaron haber hablado del tema, y si bien se mostraron receptivos a la iniciativa, insistieron en la idea de implementar una fuerza similar a la Policía Metropolitana porteña, dependiente exclusivamente del municipio.
“Tiene que haber más gente en la calle, y si tenemos que aportar fondos lo vamos a hacer”, insistieron. Por ahora, sostuvieron que no hablaron más del tema y que podrían evaluarlo en las próximas semanas.
Del lado de enfrente, le cuestionan a “los 8” querer ganar trascendencia al impulsar un proyecto “políticamente correcto”. Varios jefes comunales se mostraron molestos por la actitud, calificaron de “disparate” la movida y consideraron que se trató de una “expresión de deseos”.


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