En la Provincia sube todo, menos los sueldos

La disputa salarial entre el gobierno y los sindicatos se da en el marco de una inflación sostenida, donde los precios pulverizan el salario.
Según la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), para que una familia tipo (dos adultos y dos hijos) trascienda la línea de la pobreza (canasta básica total) fueron necesarios $ 2.118, lo que representaría $ 70 por día, dinero que tendría que alcanzar no sólo para la compra de los alimentos, sino que estarían incluidos gastos escolares, de limpieza, transporte, entre otros.

Esta suma está por encima de lo que hoy perciben los empleados estatales como sueldo mínimo, lo que marca a las claras que el pedido de los gremios, lejos de ser descabellado, es absolutamente lógico.

Pese a que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se esfuerza por hacer figurar una realidad ficticia, nadie tiene en cuenta los datos del INDEC, que, por ejemplo, sostienen que para no ser pobre una familia necesita tan sólo de $ 1.375,8.

Recorriendo cualquier almacén que esté al alcance del vecino común, se puede comprobar que Moreno vive en una realidad paralela: el precio de la leche de litro en sachet ronda los $ 4, el kilo de pan de menor calidad no baja de $ 7, así como los cortes de carne más baratos, ya sea el kilo de falda, que empezó a superar la barrera de los $ 20, o la carnaza, que no baja de los $ 30. Hablar de comprar lomo (cerca de $ 40) o cuadril ($ 35) es cosa del pasado, sin ningún tipo de asidero en la actualidad de los bolsillos de los trabajadores.

Con el dinero del INDEC no se puede esperar más que chicos desnutridos, sin la incorporación de proteínas ni alimentos ncesarios.

Y encima de todo, el alquiler

A la canasta básica hay que sumarle algunos “detalles”. Por ejemplo, el alquiler. Hoy, conseguir un departamento de dos ambientes (lo mínimo que se puede esperar para un matrimonio con dos hijos) no se logra por menos de $ 1.700, lo cual lleva la canasta al borde de los 4 mil pesos. La realidad marca que la mayoría de los trabajadores tiene la necesidad de alquilar, pues, salvo aquellos que tienen la suerte de haber heredado una propiedad, el resto debe rendirse al alquiler. Este diario ya lo ha repetido hasta el cansancio: los créditos hipotecarios son inaccesibles para la clase media.

Los aumentos también se reflejan en el transporte urbano, que ascendió a $ 2 (un precio elevado para el tipo de recorrido que realizan) y en los taxis, donde el último incremento dejó una bajada de bandera de $ 4 y $ 0,35 la ficha.

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