Por Daniel Chocobar, El TribunoEl anuncio de hace unos días del gobernador Juan Manuel Urtubey sobre el aumento del 5% a toda la administración pública, con la huelga docente como telón de fondo, supuso un paso adelante en la negociación salarial de la provincia.
Aunque no necesariamente una cosa es excluyente de la otra, pensar en que este incremento del 5% podría dejar abierta la posibilidad de paritarias para más adelante, resulta utópico de acuerdo a las explicaciones dadas en aquel momento por el ministro de Hacienda, Carlos Parodi, en el mismo instante en que el gobernador concretaba el anuncio para toda la administración.
Llevar los sueldos del Estado del 25% acordado el año pasado al 30% decretado por Urtubey significa “ralentizar” la obra pública, es decir y según el entender del ministro Parodi, demorar el avance de las obras públicas. De esta manera el anuncio salvador del incremento salarial comenzó a tomar rumbos inciertos. No sólo se dio marcha atrás con la posibilidad de una renegociación en un proceso más amplio, sino también que se transfirió a los docentes en huelga el costo político del desfinanciamiento de la obra pública. Un arma de doble filo en un momento de mucha susceptibilidad.
Sonó extraño y hasta rebuscado el término que utilizó el ministro Parodi para advertir los condicionantes en la obra pública a partir del incremento salarial otorgado. Lo dijo en reiteradas oportunidades junto al gobernador. Parodi explicó que para hacer frente al nuevo porcentaje de incremento es necesario “ralentizar las curvas de inversión en las obras que están en ejecución”. Aclaró que no se va a parar la inversión en la obra pública, sino que se van a demorar un poco más de lo previsto.
Por tal motivo enumeró las obras condenadas a esta suerte de parálisis coyuntural, a partir del reclamo docente y mencionó, entre otras, a la Ciudad Judicial de Tartagal y las refacciones en los hospitales de Metán y Rosario de la Frontera.
Obviamente los reclamos no se hicieron esperar. Con el válido argumento de la discriminación, desde Tartagal pusieron el grito en el cielo. “Cómo es que van a paralizar una obra que estaba anunciada desde el 2009 y que se supone debía estar lista para el 2011” se preguntaron desde el Concejo Deliberante de esa ciudad.
Lo mismo ocurrió con la refacción de los hospitales al sur de la provincia, donde las obras fueron anunciadas en 2011 en plena campaña de reelección de Urtubey. Recién el año pasado se colocaron los carteles de obrador. Con este análisis, el término utilizado por el ministro Parodi es entendible y aplicable a lo que pasa en la provincia.
Ralentizar es la acción intencional que permite lograr que algo se vuelva más lento o se desarrolle con menor rapidez a través de procedimientos de laboratorio, buscando un fin específico. A juzgar por los hechos, la obra pública en la provincia viene “ralentizada” desde hace tiempo.


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