La relación entre los Gobiernos de Weretilneck y la Intendenta de Bariloche atraviesa su peor momento. Hay mínimo diálogo al más alto nivel de ministerios y secretarías, y una reducción en la presencia de la Provincia en obras comprometidas para la ciudad. Martini y el Gobernador prácticamente no se hablan. En ese marco, el esposo de la jefa comunal fue desplazado de la vicepresidencia de INVAP. Críticas cruzadas de gestión, y el peso de la política de cara al 2015.
En ese marco, no sorprendió que desde los más altos lugares de decisión política del Ejecutivo rionegrino se definiera desplazar al marido de Martini de la Vicepresidencia del Directorio de la empresa rionegrina INVAP.
El Ingeniero Carlos Ochoa -recibido en la Universidad Nacional de La Plata-, ocupaba ese cargo desde enero de 2012, es decir un mes después que Martini asumiera como Presidenta del Concejo Municipal, acompañando a Omar Goye como Intendente.
Al margen de los méritos personales, la designación de los representantes de la Provincia en la conducción de la prestigiosa empresa de tecnología tuvo siempre un carácter eminentemente político. Así, por caso, en el mismo recambio de principios de 2012, el empresario Julio Arrieta -pichettista que había perdido la interna peronista a manos de Goye- fue nombrado en el Directorio. En cambio, dejaron sus lugares los radicales Carlos Fernández (era el Presidente), y Ricardo Spoturno y Walter Arneodo (Directores).
De los siete miembros del Directorio, cuatro son nombrados por la Provincia de Río Negro, dos por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el restante es elegido por el personal de la empresa.
Fuentes de INVAP consultadas por ANB indicaron que el desplazamiento del marido de Martini, “no se explica por otro motivo que no sea político”, ya que, a diferencia de otros miembros del Directorio nombrado en los últimos años por la Provincia, Ochoa es Ingeniero y trabaja en la empresa.
La decisión adoptada por el Gobierno de Weretilneck caló hondo en la propia Intendenta, y así lo transmitió a varios miembro de su gabinete. Las diferencias entre Martini y el Gobernador llevan ya varios meses, y, cíclicamente, se transparentan en críticas públicas o solapadas. Desde Viedma se cuestiona a la gestión municipal los “anuncios grandilocuentes de obras, cuyas carpetas técnicas aún no están ni preparadas”, y la “ambición política” de la Intendenta. En ese sentido, la vinculación de Martini con el Intendente de General Roca, Martín Soria, hace temer a la Provincia por sus aspiraciones para 2015. “Recién asumió como Intendenta y ya piensa en dar el salto a la política provincial”, criticó un dirigente con estrecha llegada a Weretilneck.
Desde Bariloche la lectura política es otra. En varias oportunidades Martini cuestionó a la Provincia: irónicamente dijo que el ajuste político anunciado por el mandatario rionegrino fue tardío; se critica la ausencia de funcionarios con capacidad de resolución y respuesta a las demandas cotidianas, más allá de los viajes del propio Gobernador; y la crisis por la distribución paralela de las garrafas del Plan Calor, durante el invierno 2013, marcó uno de los peores enfrentamientos entre las partes.
Ahora, desde el Centro Cívico temen por algunas obras fundamentales y comprometidas por la Provincia: la obra de agua Lago Moreno; la construcción de playones deportivos; el segundo módulo de la Planta Depuradora de líquidos cloacales; la rotonda a la altura de Chango Más; y un gimnasio.
El acortamiento de los plazos de cara a definiciones políticas de trascendencia -el 2015 ya empezó a jugarse puertas adentro del Frente para la Victoria- hace prever aún más cruces y complicaciones en la relación entre las partes.



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