Un informe elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) asegura que la Argentina tiene un desempeño “peor al esperado” en indicadores clave como embarazo adolescente y fuerza laboral con educación terciaria. Esta situación, que viene empeorando en la última década, es en realidad un síntoma de problemas estructurales y de deficiencias en el diseño y aplicación de políticas públicas destinadas a las juventudes: salud sexual y reproductiva, terminalidad educativa, empleos de calidad, y acceso a la vivienda.
Según el documento, en el país, cada 1000 nacimientos, 54,4 corresponden a madres adolescentes (de entre 15 y 19 años). Para los países de desarrollo humano “muy alto”, entre los cuales el PNUD ubica a la Argentina, el promedio es casi 5 veces más bajo: 12,7. El embarazo adolescente es un problema creciente. El promedio de jóvenes menores de 20 años que se convierten en madres aumentó un 15,7% en la última década.
Tema delicado. Sobre cómo está este tema en nuestra ciudad, la doctora Mercedes Luna explicó al programa “Amanece que no es poco”, que “en la provincia de Buenos Aires, en general, no ha habido un incremento, como sí ocurrió en otras provincias. En nuestra región, de cada 100 nacidos vivos, 15 pertenecen a mamás menores de veinte años. No hemos bajado ese número, lo estamos manteniendo. La tendencia no es descendente pura. Los embarazos adolescentes, de menos de 15 años, son preocupantes, por más que sean pocos. En los últimos tiempos se han ido realizando diferentes programas y seguimientos, que quizá no han dado el resultado esperado. Hay provincias como Jujuy, Formosa y Catamarca, donde se tiene menos acceso al tema de salud, a la información y a los métodos anticonceptivos. Allí, el incremento de embarazos a edades muy tempranas es preocupante”.
“Es un trabajo arduo, muchas veces los papás aconsejan y llevan a sus hijas mujeres (no a los varones) a un equipo de salud para recibir información y la indicación de un método anticonceptivo. Muchas veces, esto se discontinúa por varias razones. Cuando hablamos de embarazo adolescente no es algo que le ocurre a las mujeres, siempre detrás hay un varón que no realiza una procreación responsable”, expresó.
Seguir trabajando. Luego, la profesional dijo que “el Fondo de Naciones Unidas apunta a los métodos conceptivos de larga duración para los adolescentes y estamos trabajando en esto en Junín y la región, haciendo implantes subdérmicos, que fueron muy bien recepcionados. También hacemos hincapié en los preservativos, porque el adolescente lo usa poco, y no solo para prevenir un embarazo sino por las enfermedades de transmisión sexual”.
Consejos
1. Hablar sobre la salud sexual con sus padres, otros adultos confiables y amigos.
2. Resistir la presión para empezar a tener relaciones sexuales.
3. Apoyar a los amigos que deciden no tener relaciones sexuales.
4. Usar condones siempre al tener relaciones sexuales.
5. Informarse al máximo sobre salud reproductiva y sexual.
6. Evita el consumo de alcohol y drogas, para no perder el control cuando se esté con la pareja y puedan tomar decisiones adecuadas y responsables sobre el ejercicio de la sexualidad. Las hormonas y las drogas no son buenos consejeros.
7. Desarrollar valores personales, como el respeto a tu cuerpo, a la vida, a las decisiones de los demás, al ejercicio de la sexualidad.
8. Anteponer siempre un proyecto de vida profesional a uno emocional, que aún no se sabe cómo se podrá manejar. Actuar con firmeza ante situaciones de reto, riesgo o amenaza y decir siempre NO cuando exista la presión hacia las relaciones sexuales. Este tipo de presión casi nunca termina en una relación duradera y estable.
9. El embarazo adolescente se previene, no se cura. A partir desde esa premisa los padres pueden ayudar a sus hijos a transitar por una sexualidad responsable, las conversaciones respecto a la importancia del correcto uso de métodos de protección.
10. En el caso que el embarazo adolescente llegue a concretarse es importante que, los futuros padres, cuenten con el apoyo de su familia. Cuando las cosas están hechas no se puede pedir que no hayan sucedido, el rol del adulto pasa por enseñar a asumir con responsabilidad las dificultades que en la vida se presentan
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