Es un vigilador blanco. Fue absuelto aunque el adolescente que acribilló estaba desarmado. Piden otro proceso.
El victimario de Martín, un vigilador voluntario con aspiraciones de hacer carrera policial de nombre George Zimmerman, fue absuelto por un jurado de seis mujeres, cinco anglosajonas y una hispana, todas blancas, hace una semana. Se basaron para el controvertido veredicto en una polémica ley del estado de Florida, conocida como “Stand your ground” (defiende tu posición).
El resultado del proceso contra Zimmerman, quien estaba acusado de asesinato no premeditado y/o doloso, ha conmocionado a una gran parte de la sociedad estadounidense, sobre todo la de origen afronorteamericano, que considera que la justicia no ha sido imparcial una vez más.
El viernes, el presidente Barack Obama, se puso claramente del lado de quienes protestan y en repudio al fallo.
" Cuando dispararon a Trayvon Martin dije que podría haber sido mi hijo.
Otra forma de decirlo, es que Trayvon Martin pude haber sido yo hace 35 años”, afirmó el mandatario.
Desafiando la ola de calor que castiga a la costa este del país, los manifestantes expresaron su frustración con un sistema judicial que permite que alguien que ha matado a un inocente desarmado pueda caminar como un hombre libre.
“Hoy fue mi hijo, pero mañana puede ser el tuyo”, dijo a la multitud reunida en Nueva York Sybrina Fulton, la madre de Trayvon. Tracy Martin, el padre del adolescente asesinado, encabezó la protesta de Miami. Ambos, respaldados por la multitud, pidieron nuevos cargos federales contra Zimmerman.
Todo comenzó en una lluviosa noche de febrero cuando Martin, entonces de 17 años, regresaba a casa de su padre en una urbanización de Sandford, Florida. A Zimmerman, un vigilante de 29 que aspiraba a ser policía, le pareció sospechoso aquel chico negro cubierto con la capucha de su remera y lo siguió a pesar de que desde la central policial le dijeron que no lo hiciera y esperara a los profesionales.
Zimmerman incluso salió de su auto para vigilar mejor al adolescente. Lo que pasó después sólo lo sabía la víctima y el vigilante. Este ha contado una y otra vez que el muchacho lo confrontó, hubo una pelea en la que llevaba las de perder y le disparó a quemarropa en el corazón. Este relato le sirvió para alegar defensa propia bajo las leyes del Estado y fue la clave de la defensa en el juicio que lo absolvió.
A las marchas de este sábado asistieron ricos y famosos como Beyoncé y su marido Jay Z, a quienes se les vio en la protesta de Nueva York. Aunque había personas de todas las razas, la mayoría de los manifestantes eran negros. Muchos de los congregados, a pesar del calor, iban vestidos como Trayvon la noche de su muerte.
La indumentaria, la remera con la capucha que usaba el chico, se ha convertido en uno de los símbolos de un movimiento contra la discriminación que crece con los días, en un país en el que cada incidente como este hace supurar la herida racial cerrada en falso.

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