Prostitutas: el viceintendente Baraybar no se calló y Montañez, “anonadada”, lo repudió

Prostitutas: el viceintendente Baraybar no se calló y Montañez, “anonadada”, lo repudió
Fabiana Montañez lamentó los dichos del viceintendente Ángel Ceferino Baraybar sobre las prostitutas. Pero el concejal del PJ siguió con su andanada de declaraciones referidas al tema: insistió en que "hay chicas a las que les gusta ese trabajo", contó su propia experiencia en un prostíbulo y reveló la documentación que le consiguió a extranjeras que venían al país a ejercer la prostitución. Confesó que a una de ellas la casó en un cabaré y que otra contrajo enlace con un funcionario. Y hasta contó que jugó un asado con el padre Ermesino, apostando a que "no las componía".

Tal como informó ayer El Diario, Baraybar dijo que era difícil “curar” a las prostitutas. Y agregó que se sumaban a programas oficiales “para conseguir ayuda y después seguir con lo que ellas quieren hacer”.

Pero este miércoles Baraybar siguió hablando: en una charla con el periodista Daniel Luccheli, en el programa “Vías de Radio”, por Radio Nacional, le agregó nafta al fuego. Montañez tuvo que salir a diferenciarse públicamente: “lamento profundamente sus dichos”, aseveró y señaló su postura “patriarcal”.

Apostó un asado

Baraybar soltó: “A lo mejor uno lo dice de manera rara y se tergiversa un poco; yo era uno de los principales colaboradores de (Ricardo) Ermesino. Entiendo que la prostitución como una de las profesiones más viejas del mundo no se va a terminar nunca, por necesidad o por lo que sea. Imagino que hay gente a la que la lleva la necesidad de vivir, manteniendo aunque más no sea su familia; y hay algunas que realmente lo hacen porque les gusta la profesión... Yo era uno de los que económicamente le daba al padre Ermesino”, contó Baraybar.

Agregó: “Una vez dije una especie de chiste... le jugué un asado (a Ermesino) en un momento en que llevamos a 7 mujeres al hogar que tenía... le jugué a que no las iba a componer, pero con toda la buena voluntad de que ojalá tuviera razón. Yo veía que era una necesidad, a lo mejor de las 7 con que se recuperara una ya era una ganancia. No es que gané el asado... ojalá lo hubiera recontra perdido, pero vi a unas de esas niñas siguiendo en su trabajo, no sé si porque no le convenía...”

El viceintendente buceó en sus recuerdos: “Te cuento una historia... cuando hice el servicio militar hace 60 años hacía guardias en una casa de tolerancia, en un prostíbulo, porque en aquella época era obligación que donde había un regimiento existiera un prostíbulo; imaginate 300 o 400 chicos solteros, de 20 años, llenos de vida... y en este caso, era en General Pico”.

Cuando se le preguntó si él mismo había estado con alguna porstituta, apuntó. “En aquella época con 20 años, y comiendo locro todos los días, fuerte como estaba, por supuesto que... pero era una obligación que hubiera un prostíbulo donde hubiera un regimiento. Hacíamos guardia doble, para que no hubiera problemas. Son lugares que se prestan a muchas cosas, ¿viste? En aquella época se tomaba como una cosa absolutamente normal, hasta había una cierta amistad con las chicas...”

Insistió: “me parece a mi que no alcanza con esto a los efectos de combatir... hay dos cosas totalmente distintas, he visto mucho en la vida... la prostitución no está solamente en la necesidad, porque hay grandísimos círculos, con modelos y qué se yo, con precios más elevados, que viven de su cuerpo... Estoy absolutamente en contra de la trata, nadie tiene porqué vivir de la necesidad de los demás. Si hay chicas a las que les gusta ese trabajo, y bueno, que lo hagan, macanudo... y no se va a terminar nunca. Pero no estoy de acuerdo con el fiolo o los que explotan a las pobres chicas”.

“En aquella época -recordó- había como una escala en que las mujeres iban descendiendo, porque es un trabajo que desgasta a las mujeres, moral y físicamente, y a medida que pasaba el tiempo cada vez iban más al sur. Muchas chicas incluso con una falta de profilaxis total, a nosotros a los soldados nos reunían y nos daban el profilático, todo... una vez me acuerdo que un soldado quedó medio enfermo por no usarlo, estuvo como un mes y pico preso en el regimiento. Era una especie de profilaxis en la que había 300 chicos llenos de vida... en el último año que estuve yo se cerró por un problema con el jefe del regimiento. Pero eso no paró la prostitución, por supuesto”.

Casamiento en el cabaré

Ángel Ceferino Baraybar hizo revelaciones de su rol como juez de Paz en la instalación en Santa Rosa de extranjeras que llegaban para ejercer la prostitución en cabarés locales.

“Aquí en la Argentina, te voy a explicar algo, en cierta manera mucho puede ser la necesidad... pero cuando era juez de Paz, más de 10 o 15 mujeres se vinieron de otros países, especialmente dominicanas, de Haití, todos esos que están ahí, pura y exclusivamente a trabajar en los cabaré”, señaló.

“Venían con todos los papeles, que tenían que firmar el embajador, el ministro... venían con visa de 3 meses, y tenían que conseguirse un ‘amiguito’ y casarse para ir a buscar el documento para extranjeros. Me tocó un caso risible si no fuera por lo lamentable, una brasileña que se tenía que casar para que no la deportaran y no quería irse porque quería seguir trabajando, y le dije: ‘¿tenés novio?’, y me dijo: ‘no, pero una amiga me lo presta’. Se lo prestó y los fui a casar a un cabaré, con mi secretaria y todo, cumpliendo... A la semana me encuentro a la chica haciendo los papeles para el DNI extranjero y cuando le pregunté cómo andaba dijo: ‘ya se lo devolví a mi amiga’. Para que te des idea cómo se manejan algunas cosas en este tipo de ambientes...”.

Reveló otro caso: “Una (prostituta) traía el certificado de soltería firmado por todas las autoridades de su país y el embajador de culto de la Argentina. Después que los casé, como correspondía, fueron a Bahía Blanca a hacer los papeles y el jefe de Migraciones me avisa que me mandé una macana y casé a una chica que era casada... Pero traía el certificado de soltería. Después lo arreglaron. Y hoy es feliz casada con un señor funcionario de la provincia de La Pampa...”

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