El pronóstico en la mira y los blancos repuntando

Tras las campanas de Navidad, se viene el primer pronóstico de cosecha (el INV lo promete para el 29 de diciembre). Corresponsal en Mendoza
Y como era previsible, ya se instaló la polémica de cada temporada, en torno a la cantidad de racimos que asoman en las parras y los que pueden llegar al lagar. Los productores presagiando poca uva, los bodegueros confiados en que abundará. Por eso, y para intentar ponerle un poco de racionalidad a un tema sensible que éste año causó algunos desequilibrios en el mercado de precios, la semana pasada se reunieron dirigentes de entidades, empresarios, técnicos y representantes del sector público, donde se realizó un profundo análisis del mercado. Del encuentro surgieron algunas conclusiones que no son menores: Con los aportes estadísticos de la consultora CCR y del mismo INV, se analizó el comportamiento del consumo del año, y a partir de ahí surgió información relevante. Sostienen que hay detalles en el consumo que sugieren cambios en la tendencia que se presta a varias lecturas. Los vinos blancos volvieron a crecer. Por eso, la explicación de la caída del volumen comercializado en el mercado interno y en el externo del 7,63%, la encuentran básicamente en la caída en el consumo de los vinos tintos. El producto que aparecía como "imbatible", finalmente resultó que es el que ha estado perdiendo -en promedio- mayor consumo, principalmente en el mercado interno. Con esta conclusión, está claro que a un precio razonable y con productos de calidad, el consumidor vuelve a tomar vinos blancos, aún cuando la mayor porción siga siendo claramente de los tintos.

Blanco, refrescante y frutado

"La calidad dudosa en algunos vinos de color ha sido determinante para esta caída", esgrimen los expertos. Advierten que hoy el mercado está teniendo problemas de carácter endógenos. Señalan que la ambición de algunos elaboradores particularmente éste año, estuvo enfocada, más en la cantidad que en la calidad de los productos, y es una situación que hoy padecemos y se está viendo en la caída de los despachos de vino. Los consumidores acceden poco a los vinos caros, con calidades dudosas. En definitiva, si la ecuación calidad-precio cierra, la gente vuelve a consumir y hasta permite recuperar viejos prestigios en los buenos blancos, hoy tentadores desde la frescura y el sabor frutal. Siguiendo con ésta lógica, otros de los temas -polémicos por cierto-, que se están conversando en esos ámbitos, es la de volver a plantear una trazabilidad del producto o un mayor control de volumen. Advierten que hay un porcentaje de caldos de rendimientos "muy flojos" que forman parte de un circuito "non santo". En el análisis fino de los datos, los especialistas han determinado que el consumidor de vinos argentinos ha sido fiel: la prueba está en que a pesar que no ha estado bien abastecido vuelve a las góndolas. Un detalle a tener en cuenta para el análisis de la próxima cosecha.

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