En un marco complicado por muchas variantes -corrimientos de heladas, daños de granizo, problemas de calibre en las uvas por la falta de agua y otras sorpresas de las cepas- pasado mañana, el INV va informar el primer pronóstico estimativo de la nueva cosecha.
El otro dato alentador en el mercado interno son los volúmenes que aportó el penúltimo mes del año, con algo más de 95 millones de litros, rompiendo con los 70 y 80 millones que se venían registrando en el resto de los meses. Acercarse a los 100 millones de litros mensuales -cifras que se manejaban durante las mejores temporadas-, es una buena señal, ya que es un dato que confirma que seguiremos entre los 4 y 6 meses de existencias en total -de vinos de color y de blancos-. Cifras por demás manejables por la industria. Asimismo, la actividad vitivinícola durante el 2010 ha podido recomponer los stocks de tintos que era lo que preocupaba en el sector. En los despachos a los mercados internacionales noviembre también marcó una señal clave. En el acumulado de los 10 primeros meses del 2010 en vinos fraccionados, estamos 4% por encima de los números del mismo periodo del año pasado. Para los expertos "esta tendencia es estratégica en un año complejo en materia de disparidad cambiaria sobre todo con uno de los principales competidores como España". Los que continúan sin repuntar son las salidas de vinos a granel a los mercados internacionales que siguen cayendo y en el acumulado de los 11 primeros meses del 2010, registraron una fuerte disminución del 33%. En el caso del mosto concentrado, se registró un incremento importante en las salidas al exterior, y ya estamos cerca de las 9 mil toneladas, -el dato importante ya que las salidas de meses anteriores era entre 4 y 6 mil toneladas-. Por eso los datos de noviembre de 2010 empiezan a marcar lo que se vislumbra como un 2011 con muy buenas perspectivas para el concentrado. Por eso, el pronóstico tan esperado resultará clave, porque según esas cifras las salidas al mercado interno-externo y los stocks de vinos, serán los que determinen qué porcentaje de uvas se destinará a mosto, que por lo que se advierte, será la herramienta fundamental que tendrá el sector para equilibrar las cargas de toda la industria durante el próximo año. Mientras tanto, y analizando más fino el destino de los vinos argentinos en el periodo enero-noviembre de 2010: se exportaron 2,5 millones de hectolitros. Además, se comercializaron en el mercado externo 81 mil toneladas de mosto concentrado. Con respecto al mercado interno, se despacharon 8,8 millones de hectolitros lo que representa una disminución del 7,04% respecto a los 11 primeros meses del 2009.
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