Promoción: una herramienta que la Provincia necesita mantener

El beneficio, creado para corregir asimetrías, aún no consiguió equilibrar la brecha de desarrollo. Por eso, su continuidad se hace imperiosa.
Si la promoción industrial hubiese tenido el resultado esperado, hoy, 35 años después de la puesta en marcha de los primeros proyectos y a casi 15 años de la reasignación de los últimos, las industrias deberían estar ya consolidadas y no temer las peores consecuencias si el fin de los beneficios llegara.

Pero eso no pasó. Por eso, el Gobierno, con el gobernador Brizuela del Moral a la cabeza, legisladores, la Unión Industrial y algunos gremios, reclaman la prórroga de los beneficios impositivos que otorga la promoción industrial para, al menos, asegurar la continuidad de las 46 empresas que permanecen radicadas en la provincia gracias a este beneficio.

Ahora, el Gobierno abriga la esperanza de una prórroga, tal la promesa que le "arrancó" el Gobernador a la Presidenta en el almuerzo que los volvió a unir en Olivos, después de meses sin contacto.

Aunque aún no se sabe qué alcances tendrá este beneficio, el mejor escenario para Catamarca y La Rioja, las dos jurisdicciones que están luchando por más cupos para sus industrias, sería obtener no sólo la prórroga para las inversiones existentes, sino más cupos promocionales para poder atraer nuevas industrias y, así, generar mayor dinamismo en la economía.

¿Por qué Catamarca necesita continuar con la promoción? La promoción es una herramienta fiscal, reconocida por la ley 22.702 y sus sucesivos decretos modificatorios, que apunta a corregir desequilibrios regionales y a estimular las inversiones en economías que, por estar lejos de los grandes mercados, no resultan atractivas.

En la década del 70, hasta antes de gozar de los beneficios de la promoción, Catamarca no tenía más de 500 personas trabajando en la industria. A mediados de los 70, cuando comienzan las primeras radicaciones, la mano de obra incorporada al sector industrial va en ascenso y alcanza su pico de 8.120 empleados en los años 80. Actualmente representa 7.100 puestos de trabajo: 5.500 permanentes y 1.600 transitorios.

Datos del Ministerio de Producción y de la UICA señalan que, en 15 años, el sacrificio fiscal que el Estado hizo a favor de la promoción en Catamarca fue de 686.768.776 pesos, a razón de 46 millones por año. Y contrastan que, a cambio, las industrias promocionadas aportaron al mercado local, sólo a través de salarios, casi 194 millones de pesos al año. Con esa ecuación, sostienen, es más lo que las industrias generan que lo que reciben del fisco.

El beneficio está a punto de terminar: en 2011 cae para el grueso de las empresas y en 2012 vencen los cupos de las últimas que se sumaron. Pero el sector industrial local está aún lejos de poder competir, de igual a igual, con industrias radicadas en otras regiones del país.

Desde la UICA admiten que "distintas causas enmarcadas en la aplicación del régimen promocional, sumadas a costos de localización no corregidos, han impedido no sólo aprovechar acabadamente el instrumento, sino asegurar que el sector industrial, con beneficios promocionales en extinción, pueda ser lo suficientemente competitivo como para sostener su permanencia en la provincia".

Por eso, la renovación y, mejor aún, la ampliación de los beneficios promocionales para Catamarca es una necesidad.

Diferimientos

La misma ley -la 22.702- que eximía de impuestos a las industrias, habilitaba también beneficios para proyectos agropecuarios y turísticos que se radicaran en Catamarca. Actualmente son unos 200 proyectos agropecuarios beneficiados con los diferimientos impositivos: un crédito fiscal a largo plazo, sin intereses y en pesos. Este beneficio recién comenzó a usarse a partir de los 90, con la paridad cambiaria y el fin de la inflación que desanimaba la toma de créditos.

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