Prometieron que en noviembre estarían finalizadas las obras del balneario de Punta Iglesias

Cuando este medio publicó la noticia sobre la paralización de las obras del Balneario de Punta Iglesia, la mecha se encendió, a tal punto de que casi explotó la bomba. Si bien las autoridades del EMTuR, y principalmente el área de Recursos Turísticos, estaban en “reunión” cuando “el Retrato…” quiso consultarlos, por fin este martes a la mañana, bien tempranito, Mónica Rábano se sentó a charlar extensamente ante nuestros grabadores.
Para dejar por sentada la mirada oficial, la Titular del área de Recursos Turísticos, habló y aclaró que para noviembre deberían estar finalizadas las obras. Aunque, si en 19 meses, desde la adjudicación del balneario hasta la fecha, muy poco se ha hecho, resulta dudoso que en medio año se termine todo. Aunque, la derecha, hasta el momento, la tiene Rábano. “No me gusta esconderme detrás de un mueble y hay que hablar de los actos públicos”, disparó.

Es que todo indicaba que para Semana Santa tendría que haber estado finiquitado todo. Pero no fue así. En ese contexto, la funcionaria aclaró que “los procesos de obra en la costa son acotados. Uno no puede trabajar por ordenanza del primero de diciembre hasta el 31 de marzo o una semana después de finalizada Semana Santa”.

También dijo que la adjudicación fue muy sobre la fecha y desestimó la información de este medio sobre el tiempo que pasó (19 meses): “En realidad, ante la imposibilidad de arrancar la obra por la proximidad de la temporada, la concesión propuso empezar la recuperación del espigón que estaba realmente mal. Le aceptamos esa propuesta y a finales de noviembre inauguramos esa obra con luces y servicios de agua, entre otras cosas”. Acto seguido, indicó que “el proceso empieza en que el Estado decide elaborar un pliego para llamar a licitación. No obstante, el contrato está firmado en el 2010”.

Y, otro punto de encuentro, al mismo tiempo de desencuentro en la nota, fue la nula presencia de carteles que indicaran al responsable, (N.de R: Anoche había sido colocado nuevamente con el responsable de los trabajos) a contramano de la opinión de Rábano, que para ella sí estaba: “En la foto del portal el cartel estaba marcado con un círculo. Mientras, el otro sigue estando. Al cartel de obras nosotros le dimos las medidas, que a su vez es gigantesco. Es el grandote que da a la ciudad”. Y luego agregó que “todo lo nuestro lo controla Obras Públicas”, ante la pregunta de qué papel cumplía Obras Privadas.

La charla siguió su rumbo. Con la misma temática, en la misma línea. Donde Rábano no anduvo con vueltas a la hora de contestar las consultas. Así, siguió expresando que “la construcción es el puntapié de una obra. No quiero entrar en eufemismos, y al ser arquitecta cuando uno pone una pata. La demolición llevó más tiempo del deseado, primero porque no podían poner maquinas pesadas ya que se podía caer la losa. No obstante, los planos ya estaban presentados”.

Uno de los problemas que se encontraron ni bien iniciada la obra fue el agua a dos metros y medios de la superficie, debajo de las piedras. “A partir de marzo, les avisamos por cédula que terminada la temporada tenían que empezar con la obra. Luego hubo una segunda intimación diciéndoles que tendría que estar en un 80% en noviembre”, sentenció. Aunque no se quedó en eso y explicó: “Creo que se puede dar porque este es un tema de inversión. Cuando el dinero está se puede tener hasta tres turnos de trabajo. Y ya no da para más el tema del proceso”. Sobre la intimación, también se refirió en profundidad. “Ellos tenían 12 meses para terminar la obra y ahora estamos a mitad de camino”.

Sobre la disminución de unidades de sombra, donde habrá menos carpas, impulsado por el gobernador Daniel Scioli, y ante el posible o no planteo de la empresa acreedora del espacio, contestó: “En la presentación que ellos hicieron la ecuación económica les da con 200 carpas. Pero también tienen una propuesta para el invierno, con un spa, un gimnasio, más actividades gastronómicas y recreativas. Será un complejo mucho más grande que lo que había”.

Mencionar que Punta Iglesias fue licitada por 12 años y con una prórroga de tres años. Sin embargo, remarcó que “estamos evitando las prorrogas. Por ejemplo, Playa Grande no las tendrá. No han sido un buen elemento en los pliegos viejos”.

Casi en el final de la nota, el nombre de Italo Ravasio entró en la conversación. “Él no está en la composición de la empresa (N. del R: Balena Argentina S.A.), es simplemente un referente en el gerenciamiento. Está llevando la tramitación. Está ligado a la empresa pero no formalmente”.

Pero hubo más. “El aparece como un referente de una de las ofertas para el Balneario 7 de Playa Grande. El concepto de antecedentes tiene mucho peso y además está asociado con la empresa con Alpa Vial S.A”, finalizó diciendo.

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