La familia de Rosana González no gana para sustos. Le arreglaron la casa desde el PROMEBA en Villa Germinal. Pero mal y a madias. Tuvo que colocar un parante en medio de la pieza para que no se le caiga el techo encima. Se le llueve. Y en el municipio no le dan respuesta. Tiene siete criaturas.
La vivienda tenía las chapas de la pieza picadas. Entonces la empresa, como forma de emparchar la situación, en lugar de cambiarlas, les puso cemento encima. Por el peso, dos de las vigas de la habitación se quebraron. Entonces, Rosana hizo colocar por su cuenta un parante de madera, en el medio de la habitación, como sostén, para que el techo no los aplaste.
Es el único dormitorio que tiene la casa. Además, tiene una cocina grande, dónde este sábado se amontonó junto a los niños, porque en la pieza, cuando caen unas poca gotas, se llueve a cántaros. Este sábado se le mojaron todos los colchones y no tienen dónde dormir a la noche.
Los responsables del PROMEBA (Programa de Mejoramiento Barrial) y las empresas que ganaron la licitación en Villa Germinal fueron denunciados en su momento por la comisión vecinal por la falta de cumplimiento y los arreglos desastrosos que realizaron. Ese expediente está en la justicia.
El de Rosana González parace ser un caso testigo de las obras que se hicieron mal y los recursos que tenían que llegar a los vecinos y no lo hiciero en la forma correcta. “Nunca le reconocieron nada a la señora”, dijo Sergio Guiñazú, el expresidente de la comisión vecinal que llevó adelante las denuncia.
La casa de González está a dos cuadros del centro de acción social del municipio. Sin embargo, la mujer contó que no le han dado respuestas a sus ruegos. “Estoy cansada de ir a la municipalidad y de que me tomen el pelo. Cada vez que llueve, a mi se me llueve todo. Y nadie me da bolilla”, dijo.
“Tengo un palo en la pieza para sostener un tirante porque se está por venir abajo el techo. Se mojaron los colchones y las frazadas. Tengo un bebé de díasy otro de dos años, una nena de once. En total con siete chicos”, le contó a El Diario.
“Ahora tenemos que estar en la cocina. Para la pieza no podemos ir porque está todo mojado. No tengo ayuda de nadie. Por lo menos que se acerque un político, como andan caminando la calle pidiendo los votos, que se acerque alguien y que me de una mano para terminar el techo, necesito chapas y, ahora, colchones”, añadió.
González todavía recuerda con amargura el paso de la empresa del PROMEBA por su casa. “No terminaron nada. Se pasa toda la humedad del baño, encima hay una humedad bárbara en la pieza”, lamentó.
“En una chapa, arriba del techo, hay cemento, pusieron cemento. Si esa chapa se llega a mojar mucho, no se si va aseguir aguantando el palo que pusimos adentro para sostenerlo. Lo pusimos nosotros por miedo de que se caiga el techo”, completó.
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