Los catamarqueños están por estos días, entre indignados y acostumbrados a convivir con la basura en distintos puntos de la ciudad. Por cualquier sector que se recorra, salvo algunas excepciones, se encuentran con grandes basurales generados por la propia gente, pero también por la desidia de las autoridades.
En un amplio recorrido por la ciudad, se puede apreciar sobre todo en la zona norte y este, que existe gran cantidad de microbasurales a cielo abierto, que generan el descotento de los vecinos, sobre todo donde están los contenedores repletos ya que desde hace varios días no pasa el camión recolector.
La situación se observa sobre todo en avenida Alem, donde fueron varios los vecinos que reclamaron a la municipalidad por la falta de recolección. María, una señora que vive enfrente de la plaza Jorge Bermúdez, reclamó porque el contenedor ya no tiene más espacio, y la gente comenzó a arrojar los desperdicios en el piso. A un par de cuadras de allí, otro contenedor en Alem y Esquiú está en las mismas condiciones.
Con el viento de esta época, los olores nauseabundos invaden las casas y hacen difícil la convivencia.
Para colmo de males, el famoso basural situado detrás del Predio Ferial volvió a “florecer” ante la pasividad de las autoridades, que habían asegurado sanciones para quienes arrojen basura, aunque hasta hoy se desconoce si alguien fue castigado por ello.
Mientras tanto, ayer por la mañana un grupo de trabajadores precarizados de Higiene Urbana de la municipalidad de la Capital, volvió a manifestarse reclamando contratos de trabajo.
Los manifestantes marcharon a Casa de Gobierno, aduciendo que en la comuna capitalina no fueron recibidos ni son escuchados por ninguna autoridad.
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