El miércoles, en una reunión cargada de tensión, la directora de Medio Ambiente recibió duras recriminaciones vecinales luego del acuerdo firmado entre los tres niveles del Estado y la empresa
El convenio otorgó luz verde a la polémica curtiembre para continuar las pruebas de un horno para la deshidratación de los barros (desechos sólidos). Esta decisión exasperó el ánimo de los vecinos que por estas horas se sienten decepcionados por la actitud que tomó el gobierno municipal.
En concreto, los habitantes de Jáuregui saben que el nuevo "juguete" de Curtarsa sumará más contaminación al ya maltratado medio ambiente. Los antecedentes inmediatos justifican la preocupación de los vecinos: durante los meses que el horno estuvo en funcionamiento a modo de prueba, los olores en la localidad se multiplicaron a tal punto que, después de recibir una ola de denuncias, la Municipalidad decidió la clausura de la firma. Sin embargo, semanas después de esa actuación, el gobierno de Rosso acompañó un acuerdo que permite a la empresa continuar con las pruebas para buscar la aprobación definitiva del artefacto.
A los habituales ambientalistas que siguen de cerca la problemática, se sumaron más de 30 vecinos que enterados de la reunión con Zaia recurrieron a la autoconvocatoria y colmaron la sede de ALUCEC. Por invitación de las entidades, también estuvieron presentes los concejales vecinalistas Oscar Luciano y Daniel Silva, y el edil oficialista Mauricio Molinero.
Completamente sorprendida por la cantidad de asistentes y por el profundo malestar de los vecinos, Zaia intentó enhebrar algunas respuestas ante la lluvia de planteos y recriminaciones que recibió. Entre otras cuestiones, reconoció que los análisis de los efluentes líquidos realizados durante la clausura dieron mal. Sin embargo, no precisó mayores detalles al respecto.
En síntesis, y de acuerdo a lo expresado a este medio por un asistente al encuentro, la directora de Medio Ambiente "intentó explicar pero no convenció a nadie".
En reiteradas oportunidades los vecinos advirtieron a la funcionaria que llegarán hasta las últimas consecuencias para impedir que la curtiembre reciba la aprobación para el funcionamiento del aparato.
"Nunca vi a la gente tan exasperada y enojada", contó a EL CIVISMO una persona que como integrante de una entidad ambientalista trabaja en el tema desde hace años.
En ese clima de ebullición, los vecinos pidieron a Zaia una reunión con la intendenta Rosso y autoridades provinciales.
BOCHORNOSO
Sobre el acuerdo firmado la semana pasada, la ambientalista Regina Palomar dijo a este medio que "las autoridades tienen más interés en solucionarle los problemas económicos a la empresa que en solucionar nuestros problemas de salud".
"¿Quién va a controlar? ¿Quién controla ahora cuando hay olor y derrames? Si no es por nuestras denuncias nadie viene a controlar. Va a pasar lo que pasa siempre, esta gente (por la empresa) es tramposa. Estamos decepcionados con la actitud de la intendenta de permitir que se haga una prueba del horno", expresó Palomar.
La integrante de la Asociación Eco Vida en el Oeste Bonaerense (AEVOB) también recordó que "no hace falta que nos contaminen más, no queremos más contaminación en Jáuregui. La empresa no puede seguir creciendo. Si sigue creciendo que se relocalice".
Palomar se mostró sorprendida y decepcionada por el aparente cambio de actitud del municipio en este tema: "No nos convence nada, no encontramos lógica en lo que hicieron. Veníamos hablando en un idioma y se cambió por completo. Esto es una cargada a la gente de Jáuregui, es bochornoso. Pero jamás les vamos a permitir poner el horno".
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