El shock room permanece funcionando como sector de terapia intensiva y hay 46 camas inhabilitadas. Diariamente se atiende un promedio de 271 consultas. Casi el 5% responden a accidentes viales.
En junio de este año, El Tribuno informaba sobre el estado al límite de la guardia del hospital San Bernardo. Hoy sus salas e incluso sus pasillos, siguen presentando hacinamiento de pacientes sin una pronta solución a la vista.
La ironía es que el 70% de las atenciones en la guardia no son precisamente emergencias sino afecciones que bien podrían ser atendidas en centros de salud o en consultorios.
Por su parte, para el gerente del hospital, el doctor Hugo Sarmiento Villa hay una relación directa entre la cantidad de accidentes en motocicleta con la situación de desborde de la guardia del hospital (ver entrevista aparte). Sin embargo, del total de 65.930 pacientes que ingresaron a la guardia entre enero y agosto de este año, el 4,78% llegó tras un accidente de tránsito. Eso es lo que se informó en el último Consejo de Seguridad Vial.
Un elemento que agudiza el problema de la guardia es que la sala de shock room destinada a atender a pacientes de mayor riesgo continúa funcionando como una terapia intensiva elemental. Esta situación fue ya denunciada en reiteradas ocasiones, pero las necesidades del nosocomio superan toda regularidad.
También hay 46 camas por recuperar. Así lo admitió Sarmiento Villa, quien informó que las están reparando y esperan contar con ellas en los próximos días para descomprimir la guardia.
Un trabajador del lugar informó que las imágenes de hacinamiento se repiten todos los días y para ilustrarlo envió fotos de las diferentes áreas de la guardia en las que se hace patente la situación. Porque allí donde debiera haber una cama, hay dos; el pasillo que es lugar de paso, alberga camas también y por si fuera poco, el shock room no cuenta con el personal ni los insumos necesarios para los pacientes de terapia intensiva que atienden por fuera de la norma.
"El hospital necesita en forma perentoria una unidad de terapia intensiva tres o más veces mayor de la que disponemos", contó en forma anónima a este medio a través de WhatsApp. Relató además que, a su parecer, el hacinamiento no es, ni por poco, "lo peor". "Gran parte de los pacientes neuroquirúrgicos no tienen un lugar con las condiciones necesarias para su recuperación", denunció.
Accidentes, una parte del problema
Si bien la cantidad de siniestros viales o, incluso de agresiones, es considerable, profesionales del hospital consideran que todo el sistema de salud de la provincia vive un colapso y el San Bernardo es "el último eslabón de la cadena".
Un médico de planta que prefirió no ser identificado explicó que la falta de profesionales y guardias en otros centros de salud llevan a que, a partir de ciertas horas, la guardia se vea saturada.
Otro parámetro que deja ver esto es que la cantidad de cirugías programadas y la de urgencias es la misma. Eso significa que los pacientes deben estar más tiempo internados con el riesgo de que aumenten las infecciones interhospitalarias.
"No sé si el hospital quedó chico para la ciudad o para la provincia, pero en los últimos años el sistema de salud no pudo contener a la población en su lugar de origen a lo que se suma la falta de anestesistas y especialistas. De hecho, el hospital Papa Francisco se suponía que debía descomprimir la situación pero hoy se convirtió en un gran centro derivador porque no resuelve los problemas más básicos", concluyó el profesional.

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