El Instituto de Rehabilitación Psicofísica del Sur funciona como capacitador de agentes multiplicadores en materia de salud. Jóvenes profesionales de distintas partes del país asisten allí para formarse y replicar el modelo de trabajo en sus lugares de origen.
Profesionales santiagueños llegaron a Mar del Plata con la intención de llevarse sus mochilas cargadas de nuevas experiencias, quienes se hallaban acompañados por el Director del Inareps , Dr. Mario Ricciuto, dialogaron con “el Retrato…”
Teniendo un centro de referencia como el INAREPS se busca facilitar el desarrollo de otros centros en todas las provincias y establecer entre las instituciones una modalidad de trabajo. El Estado nacional toma así la responsabilidad de mejorar la accesibilidad a la igualdad de oportunidades para que todo ciudadano tenga la posibilidad de acceder al tratamiento que necesita más cerca de su casa.
El trabajo está enmarcado en la Red Federal de Rehabilitación, producto de convenios firmados por el Ministerio de Salud de la Nación durante el corriente año. Profesionales y trabajadores de distintos establecimientos de salud de diferentes puntos del país están realizando capacitaciones en el Inareps, que a su vez apoya a las provincias en el desarrollo de nuevas instituciones de rehabilitación.
La Red cuenta además con grupos de trabajo que desarrollan guías de práctica clínica y difunden entre sus miembros investigaciones relacionadas con la rehabilitación, con el fin de generar conocimiento y promover buenas prácticas.
Un punto clave de estas capacitaciones, tiene que ver con lo que genera en muchos pacientes el hecho de tener que mudarse de ciudad para tratar su problemática. “De acuerdo a la patología que uno tiene o al grado de discapacidad adquirida, volver a su casa es fundamental”, relata José Alzogaray, coordinador del grupo de jóvenes oriundos de Santiago del Estero, que actualmente se encuentran en la ciudad para recibir las capacitaciones. Agrega que “muchas veces cuando el paciente viene a tratare lo hace con toda la familia, esa familia vive en los hospitales, se aleja de su barrio, de su cultura, de sus afectos y costumbres y eso genera desarraigo”.
No es la mejor alternativa tener un único gran centro en el país porque las intervenciones, muchas veces, son extensas y puede ocasionar un desarraigo social y económico por el hecho de sacar a una persona de su comunidad para que se rehabilite, por eso se generan estas instancias que vienen de la mano de la apertura de muchas salas de salud, hospitales y centros de rehabilitación, como es el caso del Instituto Provincial de Rehabilitación Integral (IPRI)inaugurado el año pasado en Santiago del Estero.
“Nosotros hemos iniciado este proceso de capacitación aquí con la intención de que el centro que tenemos allá se convierta en el centro referencial para la provincia. Desde el año 2005 a la fecha se hizo mucho por la salud. Desde lo edilicio como la inclusión de recursos humanos, ahora estamos en la etapa de desarrollo, para capacitar a esos equipos recientemente conformados”, relata Alzogaray y afirma que “después de una semana aquí se aprende muchísimo, este grupo de pasantes entre los que se encuentran kinesiólogos, enfermeros, educadores para la salud, todos nos vamos muy enriquecidos de aquí para poder aplicar lo aprehendido en Santiago”.
El acento se puso en dos cuestiones, una, en lo que tiene que ver con el hecho de “retener” a aquellos santiagueños que se han ido a formar a otras partes del país. “El Estado tiene que participar en el desarrollo de políticas para que el profesional vuelva y se quede en su provincia, que le de oportunidades en el espacio público, oportunidades en su vida profesional y personal”, detalló José y luego enfatizó en que “no existe un médico desocupado del año 2005 a la fecha, no hay ningún médico que quiera trabajar en el servicio público y que no pueda trabajar”.
Es que la provincia ha crecido considerablemente,” el Santiago de hace 10 años atrás al de hoy, es otra cosa, es una provincia donde hay mayor esperanza, mayor expectativa de acceder a una mejor calidad de vida, hay fábricas, industrias, que permiten que la gente se desarrolle a nivel profesional”, relató.
Por otra parte, se le prestó detallada atención a lo que significa la rehabilitación para los pacientes que sufrieron accidentes o necesitan de esa atención. “Hoy existe una nueva mirada hacia lo que es la rehabilitación, un área de la salud que había sido históricamente relegada, empezó a ser otra cosa, hay más flujo de información, mayores capacitaciones, se le empezó a dar más importancia y se empezó a pensar en lo importante que es el tratamiento para quien sufre lesiones”, comentó la Kinesióloga Jimena Rancaciglio.
Un fenómeno que impulsó este crecimiento en la demanda de tratamientos de rehabilitación es el de la accidentología, “en la medida en que esto se va incrementando, sobre todo en zonas donde el medio de transporte es la moto, como sucede en Santiago, crecen los accidentes”, enfatizó Gabriela Galván, Trabajadora Social.
Además, dijo que “ahí es donde se ve realmente la rehabilitación y la importancia que tiene. Por ejemplo, tenemos muchos casos de lesiones medulares que si no lo tratamos ese paciente pierde su capacidad de vivir: si se va a parar, si va a vivir en silla de ruedas, somos agentes primordiales en la atención de ese paciente para que se recupere lo mejor posible y se reinserte en la vida social, damos una reeducación para que el día de mañana se pueda desarrollar en algún punto de las actividades de la vida diaria, antes la calidad de vida que tenía ese paciente era quedarse en la cama”.
Con respecto al fenómeno de la accidentología, Olga Balteiro, especializada en Psicomotricidad, dijo que “lo lamentable es que muchos de los accidentados son menores de 18 años. Llegan a la institución muchos casos de lesiones medulares, que son graves, sobre todo los fines de semana, en casos relacionados con el abuso de alcohol, generados por la inconsciencia de no llevar casco por ejemplo”.
Asimismo, coincidieron en que “cuando un paciente sufre un accidente y pierde parte de su motricidad generando muchas veces diferentes discapacidades, lo sufre toda la familia”, relata Olga. Le apuntó al trabajo en conjunto ya que “la rehabilitación incluye a la familia en todos los aspectos, sobre todo el psicológico, porque la discapacidad es como que traspasa el ámbito privado, no le duele solo al paciente. Un paciente no puede rehabilitare en completo sino tiene el trabajo en conjunto de su familia”.
Agradecidos con el Inareps y su formación destacaron que “esto nos permite brindar un servicio de calidad, lo fundamental aquí, está basado en el tratamiento con el paciente, con la familia, el nivel de contención que se brinda, la formación que hay hacia el paciente y a sus familias hace que quien pasó por aquí se vaya no sólo rehabilitado sino con un aprendizaje, para continuar el tratamiento en su casa”, remarcó Ranciglio.
A su vez, detallaron que “nos llamó muchísimo la atención la articulación que tienen entre las áreas, el trabajo interdisciplinario, son formadores de residentes, de gente que ingresa, lo capacitan y eso se aplica en el paciente. La interrelación que hay entre las distintas disciplinas para trabajar con un mismo paciente hace que ese paciente se vaya realmente contento y nosotros más”, dijo emocionada la Trabajadora Social.
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