Una de las cuestiones que más se viene hablando en las últimas semanas es el bajo precio que reciben los productores rurales por la uva.
Con marchas y planteos, los viñateros se muestran más que preocupados por el bajo valor que tiene el producto de la vid en el mercado, pero lo “peor” que les pasa es que cada vez que van a los supermercados ven que la uva tiene valores desorbitantes.
El último fin de semana empezó a circular por las redes sociales una foto tomada en un supermercado de la cadena más grande que hay en San Rafael donde el precio de la uva blanca en la góndola de la verdulería es de 32,90 por kilo, cuando a los productores rurales se les paga por un kilo de uva blanca tan solo entre 1,50 y 1,80. La gran pregunta que se hacen es como puede ser que el valor varíe tanto, o donde van esos 31,10 de diferencia que paga el consumidor final.
Con estos precios, el incremento que le da a la uva la “cadena improductiva” (léase traslado, flete, mediación, entre otros) llega a que desde que sale del productor hasta que llega al consumidor final el incremento sea de más del 1000%; una verdadera locura.
Según un relevamiento que pudo hacer nuestro diario, en los puestos más baratos donde se puede encontrar el kilo de uva, se comercializa entre 5 y 6 pesos como pasa en algunos de los puestos de la feria franca. En las verdulerías el valor ya oscila entre los 8 y los 15 pesos, mientras que en los supermercados el valor sigue “ascendiendo” y está entre 20 y 23 pesos, lo que marca a las claras las diferencias que hay en la cadena de comercialización.
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