La producción agroecológica para tener como alternativa

Un panel convocado en Rafaela puso sobre el tapete por fin el tema de la producción agropecuaria orgánica, una de las alternativas posibles para reconvertir productivamente determinados lotes e ir equilibrando, gradualmente, ese omnipresente reinado actual del monocultivo industrial y tecnológico de soja, con sus efectos colaterales conocidos.
El encuentro se desarrolló con éxito y buena concurrencia en el club Estudiantes, y fue, con fines de difusión, organizado por la Asociación Amigos de la Vida.

Se contó con la intervención, en primer término, de Domingo Raúl Rodríguez, (Mingo), experimentado productor lechero de Estación Díaz -al sur de Gálvez-, donde en 30 hectáreas maneja un tambo en estos momentos con unas 30 vacas en ordeñe, con muy buena producción diaria y sin uso de pesticidas ni fertilizantes químicos.

En principio es verosímil que, frente al caro y complejo paquete tecnológico de los actuales modelos agrícolas, la denominada “agroecología” es más amigable con la naturaleza y con el ser humano; respeta mucho mejor esa interacción que debe darse en el agro entre la economía, el medioambiente, la población rural y las condiciones sociales de producción y distribución de alimentos. No debe olvidarse tampoco que, mientras la expansión de la soja ha reemplazado a otros cultivos e impulsado a que se levanten tambos, algodonales (como en el Chaco), cordones hortícolas y montes forestales y frutales, expulsando población rural que irá a engrosar asentamientos y villas en los grandes polos urbanos, los emprendimientos agropecuarios de pequeña escala tienen un gran impacto social, al propiciar el arraigo de grupos de familias en el manejo de pequeñas pero provechosas explotaciones de campo.

¿Cómo lo hace..? Entrando en detalle, señalaba “Mingo” que lleva ya años en ese campo y produciendo siempre sin problemas, sobre la base de alfalfa, completando con verdeo de avena de invierno y un sorgo en verano. Sólo si es indispensable hace desmalezado mecánico, aunque los propios animales suelen “limpiar” con gusto el gramón dulce, por ejemplo, que puedan encontrar en la alfalfa. La fertilización es orgánica y la aporta con sus deyecciones el propio plantel de tambo durante el pastoreo rotativo (diariamente se los va cambiando de franja). Como respuesta a otras preguntas, con respecto al control de plagas destaca este productor la acción predatora natural que ejercen pájaros e insectos benéficos. Las bandurrias, como ejemplo, devoran con avidez todo género de isocas u orugas, aunque precisamente sólo en lotes, como estos, no contaminados para nada con químicos. Y, si es necesario, están y existen los insecticidas “biológicos”- sobre la base de otros de sus enemigos naturales-, de los cuales el SENASA tiene unos veinticinco buenos productos ya autorizados.

Como síntesis agrega Rodríguez que, con esas 30 hectáreas, alfalfa y ese grupo de vacas (en general cruzas por Jersey) suele sacar en dos ordeñes una elevada producción diaria. Pero añade que el secreto está en la cultura del trabajo, en producir con amor por la tierra y desde un grupo familiar. Y, de acuerdo con su informe, puede mostrar sustentabilidad agroecológica junto con rentabilidad. “Mingo” es además, cabe destacarlo, delegado para nuestro territorio del Foro Nacional de la Agricultura Familiar (FONAF).

Fueron de interés también otras participaciones en el panel, como la del pequeño productor hortícola (de frutilla sobre todo, en este caso) Jeremías Chauque, de Desvío Arijón y también un destacado músico popular. Entre detalles sobre su tarea, mencionó otro problema que afecta a casi todos estos productores a pequeña escala: están rodeados y cercados por otros que sí usan y abusan de agroquímicos y así contaminan injustamente a su vecino. Por su parte, el ecologista Horacio Brignone, de María Juana, recordó la cantidad de estudios científicos que ya avalan la relación entre la aplicación de esos productos y determinadas enfermedades, mencionando elocuentes conclusiones como las de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, o las encuestas en los “campamentos sanitarios” auspiciados por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. En conjunto, la mesa que presidió el encuentro se completaba con gente que, como todos los anteriores, integra la coalición “Paren de Fumigarnos!”, tal el profesional local del derecho Guillermo Dalmazzo, de la red de abogados de pueblos fumigados, o los propios directivos convocantes de “Amigos de la Vida”, entidad que, como es sabido, propone una útil reconversión productiva, en primer término, de esas franjas o espacios que, según las ordenanzas, deban quedar “libres” de aplicaciones de agroquímicos. Y que, contra lo que se supone, no quedarán de ese modo improductivas.

Entre el público, participaron también activamente en el debate otros ambientalistas presentes, así como periodistas, productores y profesionales agronómicos.

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