El peronismo rionegrino transitó ayer al mediodía -en forma simultánea- por escenarios antagónicos.
Las autoridades del partido acusaron al sindicalista Walter Cortés como promotor de los incidentes. Desde el entorno del ex legislador afirmaron lo contrario, asegurando que la policía "liberó la zona" para que pudieran agredirlos (ver aparte).
En el plano político todo se resolvió en forma organizada. La tensión con la Mesa Sindical quedó desactivada en las horas previas al encuentro, cuando se garantizó un espacio en la lista sábana para el titular del gremio de la Fruta, Rubén López.
Con las agrupaciones sociales las pujas habían sido resueltas el jueves, cuando Soria y el senador Miguel Pichetto acordaron con las autoridades nacionales del Movimiento Evita la inclusión de Silvia Horne, quien buscará la reelección como legisladora. Ayer ese acuerdo quedó ratificado con una comunicación telefónica (abierta a todos los congresales) entre el intendente de Roca y el dirigente Fernando "Chino" Navarro, quien garantizó el acompañamiento de ese sector kirchnerista al proyecto del PJ provincial.
Así las cosas, en poco más de media hora el Congreso había concluido con las formalidades. Aprobó cambios en la Carta Orgánica, se constituyó como órgano elector, proclamó la fórmula para gobernador y vice de Soria y Alberto Weretilneck, avaló las nóminas de candidatos a legisladores y convocó a elecciones internas para el 10 de abril en los circuitos Valle Inferior, Valle Medio y Alto Valle Este, donde no fue posible el consenso.
Después llegaron los discursos. En primer lugar, el sindicalista López dejó en claro que no estaban conformes con ocupar el lugar 13 en la sábana, pero que eso no sería un obstáculo para respaldar el proyecto de la oposición. Marcando diferencias con otros gremialistas de la provincia, ratificó que "nosotros somos peronistas y por eso vamos a pelear desde adentro para que se reconozcan los derechos de todos los trabajadores".
El mensaje del senador Pichetto coincidió con el inicio de los incidentes en el exterior de la Asociación Española. A pesar del ir y venir de dirigentes hablando por teléfono y de las imágenes que se veían desde las ventanas del recinto, ubicado en un primer piso, el Congreso siguió adelante sin interrupciones.
Soria cerró el encuentro con un llamado a la unidad en la provincia y convocando a defender el proyecto nacional. También fue enfático con los reconocimientos a distintos dirigentes. Destacó "la paciencia y reflexión" de Pichetto, los renunciamientos de Cora Cabrera y de María Bethencourt (la primera dejó su lugar a Horne y la segunda resignó un espacio en el Alto Valle Este) y el gesto de López para alcanzar un acuerdo.
Más tarde, cuando en el exterior se habían calmado los ánimos, Soria y su compañero de fórmula –que llegó sobre el final del Congreso- salieron a un balcón para saludar a los militantes que habían enfrentado con el grupo llegado desde la zona andina.
"El peronismo no es Soria, no es Weretilneck. El peronismo son todos ustedes en la calle", les dijo el candidato a gobernador, quien cerró la arenga afirmando: "Cuando estamos diseñando un modelo de provincia, una estructura de gobierno y vienen desde afuera a provocarnos, los peronistas que están en la calle son los que defienden al futuro gobierno".



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